"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

sábado, 30 de enero de 2010

Parhelio



26 de octubre de 2009. Unos minutos antes de la seis de la tarde en el sur de la provincia de Badajoz. El sol se acerca ya al horizonte y, poco a poco, junto a él, comienza a aparecer la esfera luminosa de otro sol. ¿Dos soles en el cielo? Se trata del extraordinario fenómeno del parhelio (dos soles en griego), un fenómeno óptico que ocurre cuando se produce la refracción de la luz del sol en la partículas de hielo de los cirros en las altas capas de la atmósfera y que la naturaleza tuvo a bien regalarnos esa tarde. Están relacionados con los halos y, a veces se manifiestan como pequeños fragmentos de arcoiris. Suelen aparecer como círculos luminosos a 22º a los lados del sol. En la antigüedad eran considerados como presagios de numerosas calamidades, pese a lo cual, para los marineros eran símbolo de travesías tranquilas. Pero no hay que remontarse a tiempos remotos para encontrar todo tipo de especulaciones y connotaciones paranormales atribuidas a este fenómeno. El 7 noviembre de 2008 en Lima, un atardecer con dos soles dio lugar a un numeroso repertorio de profecías y teorías extrañas que poco o nada tendrían que envidiar de las suscitadas en la baja edad media.

2 comentarios:

  1. tienes el mejor blog que he visto en mi vida. voy a empezar por el principio. gracias. soy poeta y no sabes qué ganas tenía de encontrar un lugar que me explicara con el espíritu del sabio la verdad de una naturaleza, por desgracia, cada día más muerta... un abrazo de un granadino de España.

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  2. Hola amigo granadino. Muchas gracias por tu elogioso comentario. La esencia del blog era desde el principio poder transmitir la fascinación que por la magia de la naturaleza sentían los naturalistas de antaño y que hoy no es tan frecuente. No es tan frecuente ni en ámbitos académicos, ni - lo que es más grave- entre quienes e consideran amantes de la naturaleza. A menudo veo casos como personas aficionadas a la ornitología - por citar un ejemplo- cuyas salidas al campo se convierten en una mera obsesión de recopilación de citas y avistamientos de especies raras, sin importarle lo más mínimo qué es el musgo que tienen bajo sus pies o a qué obedecen las nubes que desfilan sobre sus cabezas. Con una actitud mucho más parecida a la de un coleccionista que a la de un naturalista. Te reitero el agradecimiento por tu comentario, que son de los que animan a seguir con esta humilde Bitácora.

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