"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

lunes, 25 de enero de 2010

Tiempo de briófitos.



Un estío y un otoño extremadamente secos han dado paso a un invierno inusualmente lluvioso en la Península Ibérica. Concretamente, no se registraban las precipitaciones similares desde hace tres décadas. Los campos de la Beturia han reverdecido, sus ríos y arroyos corren turbios y con un caudal como casi no recordábamos que pudiesen hacerlo, la tierra rezuma agua en los bajíos y charcas que hacía tiempo habían desaparecido, hoy están llenas. Las rocas de granito y los troncos de las encinas aparecen cubiertas por un exultante tapiz de musgo que se ha mantenido latente pero milagrosamente vivo durante los meses secos. Es la época de los briófitos, que forman paisajes en miniatura y parecen haber estado así de pletóricos desde siempre, cuando hace sólo unas semanas eran sólo una costra polvorienta, parduzca y reseca.

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