"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

lunes, 22 de febrero de 2010

¡AGUA!

El Pedruégano, resucitado.

Mientras los urbanitas – sobre todo su subespecie más insidiosa: los de pueblo- y los modernos agricultores siguen quejándose de hasta qué punto les incomoda que continúe la temporada de lluvias, los campos ibéricos rezuman agua por los cuatro costados y los arroyos, hace sólo dos meses exhaustos, se desperezan colmados como hacía tiempo que no los veía nadie. En sesenta días las precipitaciones han superado la media anual y la incipiente primavera promete presentarse espectacular. Pero toda el agua parece poca para unos campos que vieron cómo el tórrido verano se alargaba hasta bien entrado diciembre y del que parece que pocos se acuerdan.

1 comentario:

  1. Muy ácida, acertada,certera y escueta la crítica a los urbanitas de pueblo y a los nuevos agricultores ¡Que llueva, que llueva!!

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