"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

jueves, 11 de marzo de 2010

El invento más importante de la humanidad


Ni la rueda, ni la pólvora, ni la imprenta, ni el motor de explosión, ni la vacuna contra la viruela, ni el facebook. El invento más importante para la humanidad y de más profundas consecuencias históricas de los últimos tres milenios tampoco es la dinamo, el microchip de silicio, el acero o el telégrafo.

Según el catedrático de física de la Universidad de Princeton, Freeman Dyson, se trata del heno.
La posibilidad de contar con alimentos para los ungulados domésticos durante los meses de invierno en aquellas latitudes en las que la nieve hace desaparecer los pastos durante gran parte del año, permitió el asentamiento de comunidades humanas prósperas y florecientes donde antes no era viable. Sin el heno no hubiese sido posible la manutención de caballerías y animales de tiro, y por tanto el asentamiento de la civilización urbana, más al norte de una indefinida línea entre los paralelos 40 y 45. No hubieran surgido, por tanto, urbes como Londres, París, Viena, Oslo, San Petesburgo, Berlín, Moscú o Nueva York.

La henificación consiste, básicamente, en someter el pasto –gramíneas o leguminosas sobre todo- a una desecación lo suficientemente lenta como para que la materia vegetal no pierda sus propiedades alimenticias y lo suficientemente rápida como para que no sea atacada por los hongos y fermentaciones. Si se seca demasiado rápidamente se convierte en paja y si lo hace demasiado lentamente, lo hace en compost. Una vez el pasto segado y desprovisto de la mayor parte del agua de sus tejidos, es posible su almacenaje y conservación durante meses. Por sencilla que pueda parecer la idea, increíblemente nadie la puso en práctica hasta la baja edad media, 5.000 años después que la invención del bronce, 6.000 después de la invención de la agricultura o 12.000 después de la de la cerámica.
Y como este aleatorio blog, además de para reflejar apuntes naturalistas también lo utilizamos para plasmar impresiones un tanto más subjetivas, añadir que el heno, sólo por su olor, ya merecería encontrarse entre los mejores inventos de la humanidad.


Almiar de heno en Allaste, Gipuzkoa

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