"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

sábado, 6 de marzo de 2010

IBERIA PROFUNDA.



Estaban autocomplacientemente convencidos de vivir en la era de la gnosis, el conocimiento científico y el racionalismo; daban por hecho que habitaban un rincón civilizado del planeta, relativamente cercano a la cúspide de la prosperidad intelectual y del desarrollo ético. Pero esa autosuficiencia moral, a veces, hacía aguas de forma escandalosa e inquietante. Por ejemplo, cuando los sabios de la época aseguraban que el sistema nervioso de un toro era extremadamente parecido al de los humanos; con más terminaciones nerviosas incluso que estos; con la misma capacidad de transmitir a los neuroreceptores del cerebro las sensaciones de dolor, estrés o pánico;… y eran automáticamente embestidos por la turba sedienta de casquería.
Nuestras tradiciones son nuestras tradiciones” o “Es algo muy difícil de entender para quien no lo entienda” eran los demoledores silogismos que utilizaban aquellos que, aposentados en aquella época – a principios del siglo XXI d.C. -, utilizaban conceptos relativamente modernos – arte, cultura, identidad, estética, misticismo,…- para aferrarse bizarros y orgullosos a lo más siniestro del paleolítico.

3 comentarios:

  1. Joé Manuel ¿Era necesaria la segunda fotografía?

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  2. Decía Manuel Vicent en un artículo que debíamos de pensar en la distancia infinita que existe entre el público de una corrida de toros gritando ebrios y excitados ante el espectáculo y un profesor impartiendo, con voz pausada, una clase de biología en la Universiad de Hardvard.

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