"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

LUZ DE MARZO


Al fondo el río, discurriendo colmado por su valle neolítico. Los ánades y las garzas, nerviosos, ya se huelen la primavera y a lo lejos se mezclan los mugidos de las vacas, el reclamo del mochuelo y el crotoreo de las cigüeñas… Sonidos antiguos. La caída de la tarde lo embadurna todo de colores imposibles y la cada vez más prolongada sombra del menhir de la Pepina señala al naciente. Algo vibra en el aire. Se acerca el equinoccio vernal.

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