"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

domingo, 11 de abril de 2010

Saliendo de la caverna


Desde la noche de los tiempos, los hombres habían dado explicaciones sobrenaturales a todo aquello cuyos mecanismos no llegaban a entender. El rayo, el viento, las estaciones, el sol, las estrellas, la lluvia, el origen del mundo, el nacimiento y la muerte, poseían una explicación basada en los mitos.
Pero hace unos 2.700 años, ocurrió algo que cambiaría radicalmente y para siempre el devenir de la humanidad. Mientras nuestros antepasados recorrían agrupados en tribus los bosques ibéricos tras las manadas de ungulados salvajes, se vestían con pieles y se guarecían en chozas de centeno, a orillas del Mediterráneo existía un pueblo que ya escribía poesía, hablaba de democracia, discutía sobre filosofía, buscaba el ideal estético esculpiendo el mármol y realizaba compendios de medicina y botánica. En la escuela de Atenas, hacia el s. VII a.C. nació una idea revolucionaria y desconocida hasta entonces: Los fenómenos naturales tienen causas naturales. Pero fueron aún más allá y argumentaron que estas causas podrían ser entendidas por nuestra mente.
En ese momento nació la ciencia propiamente dicha y la búsqueda del conocimiento tal y como la entendemos hoy. Y desde ese momento, armados de la herramienta de su cognición, los humanos comenzaron a descifrar el cosmos.



Escuela de Atenas

1 comentario:

  1. Si, si. En Atenas dirían lo que quieras, pero aún hoy, en el siglo XXI después de Cristo hay muchos que siguen implorando a lo intangible y a lo sagrado. Y que nos quieren obligar a los demás a que también lo hagamos.

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