"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

viernes, 14 de mayo de 2010

La magia de una araña

A menudo la naturaleza nos descubre prodigios que parecen diseñados para poner a prueba nuestra capacidad de asombro. Y a veces, lo más increíble de esos fenómenos es el que hayan pasado desapercibidos para nosotros hasta entonces, pese a haberlos tenido delante de nuestros ojos.


Las arañas cangrejo o Misumena vatia son unos pequeños arácnidos, de entre 4 y 10 milímetros, abdomen abultado y colores vivos que todos hemos visto alguna vez ocultas en las flores, pues son sumamente comunes en cualquier sitio en el que haya plantas con flores de toda la región paleártica. Tienen los dos primeros pares de patas bastante desarrollados y la habilidad para desplazarse lateralmente, como los cangrejos. Amparadas en el mimetismo de sus colores esperan inmóviles a sus presas, normalmente insectos que se acercan en busca del polen y el néctar.
De entrada, resulta sorprendente la increíble similitud del color de cada individuo con el de la flor en la que se esconde. Pero más sorprendente es la razón de esta coincidencia: La Misumena posee la capacidad de cambiar su cuerpo de tonalidad en función del de la superficie sobre la que se encuentre. El increíble cambio de coloración es inducido por el fondo y dura varios días: La araña produce un pigmento que en su forma oxidada es habitualmente amarillo y se encuentra en la epidermis, justo debajo de la cutícula, en forma de pequeños gránulos. Si la araña se encuentra sobre una flor blanca, por ejemplo, el pigmento amarillo es transportado a las capas más internas de la epidermis dejando visibles unas células, los guaninos, llenas de cristales de guanina, que reflejan el color blanco a través de la cutícula transparente. De esa forma pueden adquirir color banco, blanco rosado, marrón claro, amarillo intenso, verde clorofila, así como todos los estadios intermedios.

Con esta fascinante capacidad, además de pasar desapercibida a sus presas, la Misumena nos da la razón a quienes creemos que la naturaleza siempre nos dará nuevos y sorprendentes motivos para admirarla y para sentirnos abrumados.





Distintas fases cromáticas de la Misumena vatia

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