"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

martes, 25 de mayo de 2010

LA MEIOSIS (2º Milagro)

En algún ribazo extremeño, tras una elaborada parada nupcial en la que el macho ofrece a la hembra presas a modo de ofrendas y durante la cual han excavado el túnel que les servirá de nido, por fin, la magnífica pareja de abejarucos se entrega a la cópula. Se trata de una de las pocas especies monógamas de la ornitofauna ibérica, por lo que pueden permitirse el lujo de unos preliminares de semanas. Cada uno de los entre 4 y 7 óvulos o futuros huevos que atesora la hembra en su interior poseen exactamente la mitad de los cromosomas de las células de la abejaruca. Del mismo modo que los espermatozoides del macho poseen exactamente la mitad de los cromosomas de sus células. Cuando los espermatozoides del pájaro atraviesen la cubierta externa de los huevos y los fecunden, se restablece el número cromosomático típico de la especie. El fascinante proceso biológico – que se repite en la inmensa mayoría de los organismos eucariotas, como los abejarucos, los pinsapos, los humanos, los milpiés y las amanitas, por ejemplo- por el cual surgen células – los gametos- con la mitad de los cromosomas es la meiosis.

Se trata de un complejo y asombroso proceso por el cual una célula se reproduce, experimentando sucesivos cambios y dando lugar a cuatro nuevas células, llamadas células hijas. El intrincado y perfectamente orquestado proceso tiene lugar en dos divisiones con cuatro fases cada una. Durante la meiosis se duplica el material genético de las células y se produce el increíble fenómeno de la recombinación de los cromosomas, por la cual, tras haberse emparejado entre sí los pares homólogos de cromosomas, el material genético se recombina de forma exacta manteniendo el número cromosómico de cada especie. A continuación el material genético se divide en dos y surgen las células reproductivas. En las ventajas de la meiosis radica el éxito de la reproducción sexual: Se optimiza al máximo el número de posibles variables a las que puede dar lugar un material genético dado, multiplicando así enormemente la diversidad genética de la prole. Una mujer, por ejemplo, con los 46 cromosomas que posee el ser humano, es capaz de producir óvulos con 8.388.608 combinaciones genéticas diferentes. Lo mismo ocurre con los espermatozoides de un hombre, elevando increíblemente las potenciales combinaciones durante el encuentro entre ambas células, es decir, durante la fecundación.
Así, la colonia de abejarucos del ribazo extremeño ve garantizada generación tras generación su variabilidad genética, -uno de los pilares de su éxito en el medio-, gracias al que posiblemente sea el más fascinante milagro de la biología.

4 comentarios:

  1. Fantástico el blog. Enhorabuena por las entradas, Humboldt. Ya tienes una fiel seguidora más.

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  2. José M. Gonzálezjueves, 27 mayo, 2010

    Está bien el blog, pero a mi juicio sobre la meiosis se podría decir mucho más y sobre el agua se podría ser un poco menos árido. No es fácil dar en el clavo cuando se quiere andar a medio camino entre lo literario y lo científico y a veces no se consigue no lo uno ni lo otro. Es sólo una opinión.

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  3. Excelente página. Refleja el espíritu del naturalista naturalista, con ansias de conocimiento y con interés por aprender sobre todo o que le rodea. Nebulosas, arañas, menhires, meiosis, árboles,... Muy bueno. Lo seguiremos puntualmente.

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  4. Gracias a José M. por ser crítico. Y a Bea y Anónimo, gracias por no serlo tanto.

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