"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

viernes, 21 de mayo de 2010

MILAGROS


Según la Real Academia de la Lengua, milagro es un “Hecho no explicable por las leyes naturales y que se atribuye a intervención sobrenatural de origen divino.” La descripción es poco válida para quienes, desde el terreno del racionalismo cartesiano, nos atrevamos a intuir que los milagros existen, aunque en absoluto debidos a intervenciones de fuerzas sobrenaturales o divinas. Si nos referimos a milagro, en cambio, como un “suceso o cosa rara, extraordinaria y maravillosa”(2ª acepción de la R.A.E), podemos comprobar fácilmente que todo cuanto nos rodea está repleto de milagros que desafían constantemente a nuestra capacidad cognitiva y que se ajustarían sin problemas a esta descripción. Walt Withman aseguraba que “Toda pulgarada cúbica de espacio es un milagro”. Aunque pudiésemos ceñir en este segundo significado a infinidad de hechos maravillosos que podemos descubrir en la naturaleza, existen entre los resortes y engranajes del cosmos, la química, la física y la biología, ciertos acontecimientos absolutamente fascinantes para los que esta descripción se quedaría corta. Así, en una libre interpretación del diccionario, podríamos aspirar a una acepción a medio camino entre ambas, que nos sirviese para describir aquellos fenómenos naturales increíbles, de explicación inaudita (aunque no divina) que sobresalen por encima de los demás en cuanto a su capacidad para generar admiración y sorpresa en nuestras mentes. Fenómenos que son capaces de hacer revivir en nosotros esa capacidad de auténtica fascinación ante lo extraordinario que poseen los niños cuando comienzan a descubrir el mundo y que se nos va aletargando a medida que crecemos. Y sirviéndonos de esa acepción concebida ex profeso, nos encontramos con tres fenómenos naturales que se ajustarían perfectamente a nuestra descripción de Milagro. Se trata de tres prodigios que, a medida que han sido diseccionadas sus complejidades por el conocimiento científico, lejos de desentrañar su magia, la han acrecentado.
El agua, la meiosis y la fotosíntesis.
Esto sí son milagros.

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