"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

miércoles, 23 de junio de 2010

Aguas negras

Mariposa Morpho, una de las mayores del planeta y uno de los seres
más espectaculares de las aguas negras amazónicas.

La riqueza de la amazonía alberga infinitas combinaciones de seres vivos y la paleta multicolor de sus ecosistemas es casi inabordable. Pero los habitantes humanos de la selva saben perfectamente que todos los ambientes, biotopos y ecosistemas se dividen en dos grupos nítidamente definidos y que poco tienen que ver entre sí: Aguas blancas y aguas negras.
Las primeras son las aguas turbias de los ríos potentes y caudalosos, cargados de sedimentos minerales arrancados de los lejanos Andes; impetuosas aguas casi opacas, de color terroso.
Las segundas son las aguas de los serpenteantes ríos que drenan la selva inundada. Cargadas de materia orgánica y ácidos húmicos, de rojizo oscuro, casi negro. Mansas y sosegadas, transcurren por los intrincados laberintos acuáticos de la varcea, donde no existen fronteras claras entre agua y tierra, y por los meandros imposibles de la densísima red fluvial amazónica.

Aguas negras

Cuando se llega a las secretas aguas negras, se tiene la sensación de estar penetrando en un mundo mágico. Las explosiva vegetación de las orillas se sustenta sobre la imagen especular que refleja una superficie del agua absolutamente inmóvil, creando un paisaje onírico en el que a veces parece que la canoa avanzase flotando por el aire entre islas de vegetación que también flotasen en el vacío. Cantos de aves extrañas amplificados por el eco del dosel forestal se mezclan con el estruendo lejano de los monos aulladores. Una mariposa gigantesca de color azul metálico aparece sobrevolando la lámina de agua. Se trata de la magnífica Morpho, tan grande que es observable por las avionetas que vuelan sobre la selva. Y de repente, un resoplido en el agua rompe la calma, hace trizas el espejo y nos recuerda que estamos siendo observados: Nos encontramos en la morada del delfín rosa, el maravilloso y legendario ser que vigila estas recónditas aguas cargadas de misterio y de belleza.

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