"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

miércoles, 9 de junio de 2010

LA ESPECIE ELEGIDA

Elysis chlorotica, la especie elegida, el fascinante animal-planta

En anteriores entradas de este blog se ha descrito la fotosíntesis como uno de los grandes milagros del cosmos, gracias a la cual algunos organismos, como las plantas o las algas, obtienen su energía del sol, del agua y del CO2. El resto de organismos vivos del planeta estamos condenados a subsistir a costa de depredar a los seres que tengan la desgracia de cruzarse en nuestro camino. Pero los prodigios de la evolución no dejarán jamás de sorprendernos y en enero de 2010, el doctor Sydney Pierce dio a conocer un descubrimiento que ha hecho tambalearse muchos de los dogmas que se tenían hasta ahora al respecto y que ha dejado atónita a la comunidad científica.
La Elysia chlorótica es una especie de pequeña babosa marina de un precioso color verde esmeralda que habita en las costas de Norteamérica. Se alimenta de algas, de las que su organismo preserva las estructuras fotosintéticas (los cloroplastos) que, contra todo pronóstico, continúan realizando la fotosíntesis en el epitelio de su sistema digestivo. Tras una fase juvenil en la que se alimenta de estas algas, la acumulación de cloroplastos le permite pasar el resto de su vida obteniendo toda la energía que necesita gracias a la fotosíntesis que se realiza en su cuerpo. Y de paso, todo sea dicho, ignorando absolutamente las clasificaciones, sistemáticas y separaciones entre reinos que afanosamente nos hemos dedicado los humanos a establecer durante siglos. Los fascinantes mecanismos que hacen posible que los cloroplastos vegetales se mantengan vivos y permanezcan operativos en el interior de un animal son aún un enigma para la ciencia, pues para que estos orgánulos vegetales funcionen correctamente precisarían de proteínas codificadas, es decir, del genoma de su planta originaria. Una de las hipótesis afirma que podría existir lo que se conoce como una “transferencia horizontal de genes”, algo habitual e algunas bacterias y que permitiría al molusco adoptar parte del material genético del alga. De hecho, los científicos han detectado el adn del alga en los huevos de la Elysia. Se trata de un paso de gigante en la evolución, que dota a un animal de la increíble capacidad de la autosuficiencia energética. Por primera vez en la historia de la vida en nuestro planeta, como dice Eduard Punset en su último libro “El viaje al poder de la mente”, un animal se ha apoderado del secreto de las plantas para vivir de la energía solar.
La Elysia chlorótica – además de ser un bello molusco con un hermoso nombre- es el primer animal-planta, un organismo super-evolucionado; es, sin lugar a dudas, la especie elegida.

4 comentarios:

  1. Impresionante y afortunada criatura. Habrá que buscar información sobre ella y seguirle la pista muy de cerca. ¿Para cuando podremos injertarnos cloroplastos y vivir de la energía solar y del aire como la Elisya?

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  2. Pues sí. Sería todo mucho más fácil, más cómodo y más barato. Y menos cruento. Esperemos pues que llegue el día.

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  3. Cuidadín con lo que se desea, no sea que se líen los experimentadores genéticos chapucerillos del planeta humanos, y se pongan a vendernos esa moto en forma de celulilla modificada... Y salvado esta triste digresión, producto seguramente de una mala digestión, decir que el artículo me ha parecido fascinante, pero no sorprendente. Pocos hubo más sistemáticos que Kant en el mundo de los sistemáticos filósofos, y no sé porqué siempre he creído que era el primero en saber hasta donde llega nuestra capacidad de sistematizar, y donde, con justicia, se detiene. La verdad, ese punto entre caos y sistema me ha parecido siempre maravilloso, y quizás sea ahí donde están los frutos más lindos de la ciencia prudente y amable que vosotros tan bien cultiváis.
    ¡Joer, cómo me ha quedado el final del parrafito! En fin, en fin, que gracias por el artículo.

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  4. Cagüendié con el comentario Ana! Lo que es un auténtico lujo en este blog es el nivel de sus seguidores. Inversamente proporcional a su cantidad, eso sí. Me alegro mucho que el artículo te haya gustado. Y efectivamente esa estimulante franja entre caos y sistema es donde podemos encontrarnos con infinidad de cosas que - además de hacernos más inútil y frustrante aún la tarea de intentar interpretar el universo- nos dejan totalmente descolocados y maravillados, que nos ponen los pelos como escarpias y que evitan que nos aletarguemos. Tú que sí que sabes: ¿Puede que se trate de algo de la estética trascendental de la que también hablaba Kant?
    Un abrazo

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