"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

martes, 3 de agosto de 2010

El insecto erudito


Aunque se trata del insecto más primitivo del planeta, el lepisma sabe más por lepisma que por viejo. Gracias al alarde lírico de algún taxónomo también se le conoce como pececillo de plata, aunque lo más sorprendente de este pequeño artrópodo son su alimentación y su hábitat, que vienen a ser ambos los libros. Se desconoce donde habitaba y de qué se alimentaba antes de la aparición de los libros, pero el caso es que sólo vive entre ellos, con un aplanado y escurridizo cuerpo escamoso que parece diseñado para desenvolverse entre sus páginas, de las cuales se alimenta. Pero este erudito del reino animal también posee exigencias propias de un gourmet y no se conforma con la degustación de cualquier obra: Se sabe que, con buen criterio, prefiere los ejemplares antiguos a los modernos (la pasta de celulosa moderna suele estar clorada, lo que no le resulta demasiado apetitoso) y los libros manuscritos a los impresos (la tinta orgánica de los primeros debe de ser un bocatto di cardinale frente a la química de los segundos). Otros tabúes gastronómicos del lepisma son los papeles satinados o las fotografías en color. Salvando estas aprensiones no se ha descubierto ninguna preferencia en cuanto a generos o autores y nada escapa a su apetito. Incunables, cómics, clásicos griegos, novelas eróticas, bets seller sobre templarios, libros de contabilidad, diccionarios, cuadernos de viaje, breviarios, compendios de farmacopea, poemarios, vidas ejemplares, cancioneros regionales, biografías no autorizadas, epítomes filosóficos, manuales de socialismo libertario, directorios de empresas, cuentos de Pío Moa, tratados mercantiles, obras satíricas, ensayos de psicología, biblias, protocolos de diplomacia, refraneros, atlas geográficos, narraciones de realismo mágico sudamericano, guías de teléfono,... Todo puede pasar por sus mandíbulas. Ninguno de los asiduos de las bibliotecas puede presumir de devorar los libros tan literalmente como el pececillo de plata.

Pese a su humildísimo aspecto, la cultura gastronómica de este minúsculo habitante de los anaqueles más venerables y antiguos, es enciclopédica. Aunque sólo fuera por eso, tan insólito animal debería de estar estrictamente protegido -medida que contaría con sus detractores entre los gremios de los bibliotecarios, archiveros y bibliófilos- así como su hábitat. Este último frente a posibles cambios futuros pues, según los estudiosos, parece que el lepisma no consigue adaptarse a medrar entre las páginas de ningún eBook.

4 comentarios:

  1. Manolo, tengo que serguir corrigiéndote.
    He visto muchos pececillos de plata en cuartos de baño húmedos, disfrutando tan campantes de una vida diminuta y campestre, ajena a la ciencia. Cierto que a lo mejor se trata de especies diferentes, pues no soy un esperto zoólogo, como sabes. Pero pececillos eran de plata, tan bonitos como el de la foto.
    Miguel

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  2. Francisco J. Blancomiércoles, 04 agosto, 2010

    Conozco personalmente al bichejo del que hablais. En el Archivo General Militar de Madrid se pegó con sus amigotes un banquete pantagruélico, fastidiándonos el trabajo a quienes buscábamos datos para un estudio sobre la represión en la guerra civil. Un dato que se puede añadir a sus preferencias gastronómicas es el que descubrimos y sufrimos: Lo que más le gusta es el trocito de papel donde aparece una fecha o cifra relevante. Le priva. Os garantizo que entonces no le tenía tanto cariño como después de leer el artículo. ¡Que le aproveche al pececito de plata!

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  3. Gracias por corregir Miguel (no desconectas del chip de maestro ni en vacaciones). En el artículo hablo de la especie Lepisma saccharina, que se alimenta caso exclusivamente de pasta de papel y vive en lugares con poca humedad, aunque existen efectivamente muchas especies de lepisma, algunos de los cuales habitan bajo piedras, en cuevas, en el substrato,... por lo que es posible que el que viste en el cuarto de baño sea otra especie distinta a la de las bibliotecas. Hay otra especie además, muy muy parecida al pececillo de plata y del mismo orden (Thysanura) que habita especialmente en paredes húmedas, con grietas y en viejas construcciones humanas. Es el Machilis, que se diferencia del lepisma a simple vista por tener una especie de "chepa" y por tener un color amarronado. Tampoco soy zoólogo, ni digo que sea el que viste, pero échale un vistazo y busca imágenes suyas por si acaso. Y por cierto Miguel, haz que te miren lo de las humedades en el cuarto de baño que esas cosas las vas dejando, las vas dejando y al final tienes que sanear el edificio entero.
    Un abrazo... y tú que andas por la biblioteca nacional, si te encuentras con algún lepisma le das recuerdos.

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  4. Me parece estupendo con la filosofía que te tomas la destrucción de datos causada por el bichito y que hayas llegado a cogerle hasta cariño. Estupendo el dato de su predilección por fechas y cifras relevantes, aunque no creo que le muevan trate por motivos ideológicos tratándose del archivo del que me hablas, sino simplemente alimenticios.
    Un abrazo Francisco.

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