"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

lunes, 27 de septiembre de 2010

El pájaro serpiente


En estos días de septiembre en los que el verano aún se resiste a partir, pero en los que, gracias a las frías mañanas y a las cada vez más menguadas tardes se barrunta ya la estación otoñal, una extraña criatura atraviesa de norte a sur la Península Ibérica en dirección a los trópicos africanos. Es el Tocecuellos (Jynx torquilla), insólito pájaro más oído que visto y tan discreto que, a menudo, su presencia en un lugar pasa totalmente desapercibida por lo que su observación constituye un regalo para cualquier naturalista. Parte de esta discreción se debe que efectúa sus movimientos migratorios siempre durante la noche y a que durante el día permanece perfectamente mimetizado en las cortezas de los árboles gracias a su plumaje.


A pesar de que a simple vista se asemeja a un paseriforme, se trata de un minúsculo miembro de la familia de los picos y pájaros carpinteros. El moteado e intrincado diseño de su pardo plumaje dorsal recuerda al de los chotacabras y el barrado del plumaje frontal, al de un gavilán en miniatura. Es un ave eminentemente trepadora especializada en la captura de hormigas y de sus larvas, para lo que utiliza su larga lengua. Para nidificar ocupa agujeros en árboles, no dudando para ello en desalojar a los inquilinos que los hubiesen utilizado antes y ni en destruir sus nidos. Pero lo más extraordinario del torcecuellos es el comportamiento que le da nombre. Cuando es sorprendido en el nido eriza las plumas de la cabeza y comienza a contonear el cuello lentamente, estirándose y encogiéndose, mientras emite un sonido similar al de una serpiente. Entonces, en el costado y la parte trasera del cuello le aparecen unas franjas longitudinales oscuras que acaban de completar la representación, dando la sensación al intruso de tener que enfrentarse a una culebra. Actitud parecida muestra antes de entrar en el agujero de algún tocón mientras busca lugar para su nido o cuando es capturado, llegando a voltear 180º la cabeza.


Antaño abundante en sus zonas de cría, ha sufrido una drástica disminución durante las últimas décadas, llegando a ser considerada una especie rara. A pesar de ello, con cada inicio de otoño, enigmáticos pájaros serpiente siguen utilizando discretamente nuestros campos y jardines como áreas de descanso en su periplo migratorio, dejándose ver solo por los naturalistas más observadores y afortunados.

4 comentarios:

  1. Pedro Vicente Sánchezlunes, 27 septiembre, 2010

    Na más que te gusta la gente rara. Curioso y desconocido para mi gran ignorancia.
    Salud y a seguir

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  2. Muy curioso el torcecuellos, tuve la suerte de fotografiarlo desde mi aguardo en Berzocana una mañana de septiembre. Su comportamiento sorprende al capturarlo. En el río Aljucén lo detectamos en las redes durante los anillamientos de final del verano y parecía que de un momento a otro sacaría la lengua viperina y clavaría los colmillos venenosos, su parecido con un reptil es sorprendente, saludos

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  3. Es realmente un bicho impresionante y que pasa totalmente desapercibido. Gracias por tus comentarios. Un saludo

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  4. pero este animal esta en peligro de extincion¿?

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