"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

lunes, 11 de octubre de 2010

Cielo de otoño



Cada estación del año tiene sus propias constelaciones. Mientras que la Tierra con su movimiento es la que establece la visibilidad de estas a distintas horas de la noche, el movimiento del Sol es el que determina qué estrellas son visibles en cada estación.


En el mes de octubre el firmamento del hemisferio norte tiene como protagonista el llamado "cuadrilátero del otoño", formado por las constelaciones de Pegaso y Andrómeda que en esta fecha se sitúan exactamente el cénit.

Pegaso es una constelación enorme, aunque formada por pocas estrellas o cuerpos celestes relevantes. Tras esta constelación se oculta el fabuloso caballo volador surgido de la cabeza cortada de Medusa por Perseo. Despues de realizar numerosas heroicidades encargadas por los dioses, Pegaso se posó en la isla de Helión y del agujero que hicieron sus pezuñas en la tierra brotó la fuente de la sabiduría. Por ello se le consideró protector de poetas y pensadores.


Óleo de Rubens en el que aparecen Perseo, Andrómeda y Pegaso

Andrómeda, al contrario que Pegaso, es una constelación con cuerpos celestes importantes, entre ellos la propia galaxia de Andrómeda, una de las pocas visibles a simple vista. A la galaxia y a la constelación les da nombre la hija de Casiopea y de Cefeo. Condenada a casarse con el monstruo Ceto, fue liberada por Perseo con quien finalmente se desposó. Cuando murió, Atenea la situó entre las constelaciones del cielo del norte, junto a su esposo y su madre.


Galaxia de Andrómeda, también conocida como M31 por ser el trigésimo primer registro del catálogo realizado por el astrónomo Charles Messier en el s. XVIII


1 comentario:

  1. Las sandalias aladas de Perseo - ojo al óleo- son las que le regalaron las Náyades, espíritus femeninos protectores de los ríos.

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