"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

martes, 19 de octubre de 2010

El pueblo de Sirio y el Sol de las mujeres

Primera fotografía realizada a Sirius B orbitando alrededor de Sirius, su hermana mayor.


Sirio, Sirius o Alfa Canis Majoris. Es la estrella más brillante vista desde nuestro planeta (exceptuando al Sol) y pertenece a la constelación Can Mayor que sigue fielmente en su recorrido por el firmamento al gran cazador, Orión. Su presencia en el cielo es tan notable que es conocida desde la antigüedad por numerosas culturas. Para los egipcios, la salida helíaca de Sirio - su primera aparición por el horizonte este después de un período de invisibilidad de seis meses- anunciaba la inminente crecida del Nilo.

Situación de Sirius en la constelación Canis Major



Pero los conocimientos astronómicos que sobre esta estrella han tenido desde hace siglos algunas culturas menos evolucionadas técnicamente, van mucho más allá de lo que pueda considerarse como normal. Tal es el caso de los Dogon, una diminuta y remota etnia del Sahel, en África Oriental (entre la actual República de Malí y el antiguo Alto Volta). Su territorio se encuentra entre las tierras áridas del Sahara, al norte, y las zonas con influencia húmeda del centro del continente, al sur. Colinas con secas sabanas cubiertas de altos pastos y matorrales, conforman el paisaje de los Dogon. Este pueblo agrícola es poseedor de una mitología extremadamente rica y compleja, basando su cosmogonía en los ciclos del sistema estelar de Sirio, en lugar de en los ciclos solares, tal como ocurre en la inmensa mayoría de los pueblos del planeta. Pero lo realmente sorprendente se ha ido desvelando a medida que se han contrastado sus milenarios mitos con el conocimiento científico actual. Uno de esos mitos nos habla de una pequeña estrella que acompañaría a Sirius girando en torno suyo. Sorprendentemente, los astrónomos sospecharon la existencia de tal estrella en 1844 y la descubrieron en 1862 gracias al mayor telescopio de la época: Se trata de Sirio B, una enana blanca totalmente invisible a simple vista debid a su débil magnitud. Los mismos mitos describen detalles como el período de rotación de esta, que sería de 50 años y que utilizan como patrón cronológico para sus rituales. Recientemente los astrónomos han logrado calcular el período orbital de Sirius B y es de 50,04 años. Los Dogon, a día de hoy, tienen registrados históricamente cien de dichos ciclos, por lo que su conocimiento se remontaría al 3000 a.C. El mito describe a Po Tolo, como denominan a Sirius B, como una estrella de luz blanca formada por “sagala” un metal denso que sería el material más pesado del universo y que “ni entre todos los seres de la Tierra juntos podrían siquiera levantarlo”. La realidad coincide de forma inquietante con el mito pues tales características son propias de una enana blanca. Los Dogon afirman por otro lado que Po Tolo tarda un año en realizar un movimiento rotatorio sobre su propio eje, aspecto que, según apuntan todos los datos que aporta la ciencia moderna, cada día está más cerca de corroborarse como exacto. Otra estrella de la mitología dogon es el “Sol de las mujeres”, mucho mayor que Po Tolo pero cuatro veces más liviana, también con una órbita alrededor de Sirius, aunque a una distancia mucho mayor. La astronomía moderna confirmaría en 1995 la existencia de una tercera estrella, mayor que Sirius B aunque más ligera, orbitando en una trayectoria alejada de la estrella central .

La cosmogonía ancestral de los Dogon es tremendamente compleja y ofrece a los investigadores
numerosas incógnitas que aún no han encontrado respuesta

Según algunos investigadores – y teorías sobre contactos con civilizaciones alienígenas aparte- el saber de los Dogon podría proceder de una tradición milenaria, rastreable hasta las antiguas civilizaciones de Egipto y Sumer, mucho más avanzadas tecnológicamente, y cuyas nociones astronómicas se irían diluyendo con el paso de los siglos, quedando preservadas en una cosmogonía tan esquematizada y sistematizada como la de esta etnia africana. Algunas hipótesis hablan de una posible conexión con los griegos de Lemnos (descendientes de los Argonautas). Estos habrían tomado el saber astronómico de Egipto – que a su vez lo habría tomado de los sumerios- y habrían emigrado a Libia, penetrando hacia el oeste y, siglos más tarde, avanzando hacia el sur, hacia las riberas del Níger, de donde proviene originariamente el pueblo Dogon. De ser ciertas estas hipótesis, seguiría siendo inexplicable que los sumerios o egipcios poseyesen el conocimiento sobre fenómenos astronómicos que no han sido descubiertos por la ciencia occidental hasta recientemente.
Y dejando a un lado explicaciones más o menos plausibles, el conocimiento sobre el cosmos de este pueblo regido por los ciclos de Sirio da una impresionante lección a nuestra mentalidad occidental, cargada de complejos de superioridad y que frivoliza sistemáticamente todo aquello que provenga de las culturas ancestrales, mal llamadas "primitivas".

Anciano de la etnia Dogon

1 comentario:

  1. Interesante e inquietante historia la de los dogon. En realidad es que sabemos mucho menos de lo que creemos.
    Saludos

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