"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

martes, 5 de octubre de 2010

La señal de las hormigas


Un chubasco veraniego es la señal



Normalmente son las tormentas veraniegas las que desatan el acontecimiento, pero en esta ocasión han sido las primeras lluvias otoñales. Un generoso chubasco sobre la tierra reseca y sobre el pasto agostado es la señal necesaria, el pistoletazo de salida del fascinante fenómeno.


Ejemplares alados de Messor barbarus, una de nuestras especies de hormigas granívoras más comunes, saliendo del hormiguero



La entrada del hormiguero que durante el verano ha vivido una actividad incesante de trajín de obreras haciendo acopio de comida y de soldados patrullando ha cambiado de aspecto radicalmente y cientos de hormigas aladas se agolpan saliendo al exterior por primera vez en sus vidas y emprendiendo el vuelo. La presión atmosférica y la humedad ambiental son las perfectas para acometer la aventura de iniciar una nueva colonia. El espectáculo es explosivo y efímero pues en menos de una hora todas habrán volado y la tranquilidad volverá al hormiguero. De mucho mayor tamaño que sus compañeras que vemos habitualmente, estas hormigas dotadas de alas son toda una generación de individuos (machos y hembras) fértiles – al contrario que las obreras y soldados, ambos estériles- que han permanecido a la espera de este momento en el interior del hormiguero. Con una coordinación asombrosa, miles de hormigas de todos los hormigueros de alrededor se van esparciendo con su torpe y corto vuelo por el aire. Los machos se apostan en lugares altos y visibles, como una brizna de hierba, y comienzan a segregar feromonas que atraerán a las hembras que, tras el apareamiento, inician el segundo y último vuelo de su vida, esta vez en busca del lugar apropiado para formar una nueva colonia.


Tras su primer vuelo, la hormiga alada se dirige a un lugar visible y alto


Cuando eligen el lugar, pierden automáticamente las alas y sin pausa comienzan a excavar una galería en la tierra humedecida por el recién amainado chaparrón. Su trabajo de zapa finalizará cuando excave al final del túnel una cámara de donde ya no se moverá el resto de sus días. Allí, la hembra convertida en solitaria reina, comenzará a expulsar de su abultado abdomen multitud de pequeños huevos que darán lugar a las hormigas encargadas de iniciar la colonia.




La reina, una vez desprendida de sus alas se dispone a excavar la primera galería de lo que será el hormiguero


Pero estos huevos no son los fecundados por el macho y las hormigas que de ellos nazcan serán haploides, individuos estériles condenados a trabajar el resto de su vida como obreras o soldados sin reproducirse. Esta primera generación de hormigas, alimentada con las reservas que la reina almacena en su cuerpo se entrega de inmediato, una vez alcanzada la madurez, a las tareas de alimentar a la reina, cuidar y alimentar a las próximas generaciones de hermanas y a ampliar el hormiguero. Paulatinamente la colonia va ampliándose y volviéndose más compleja. El hormiguero comienza a tener despensas, cámaras para los huevos, cámaras para las distintas fases de larvas y pupas, galerías de ventilación, etc.,…




Individuos de distintas castas de Messor barbarus


Un número cada vez mayor de obreras sale a diario a explorar un territorio cada vez más amplio en busca de alimento y un numeroso grupo de hormigas soldados, con sus desproporcionadas cabezas y fuertes mandíbulas, protegen a la colonia de intrusos. Ya por el mes de marzo, cuando la sociedad de las hormigas está perfectamente establecida y organizada, llegando a tener decenas de miles de miembros, la reina – cautiva en la cámara real que excavó el primer día y de la que debido a su abultado abdomen repleto de huevos ya no podría salir- comienza a poner otro tipo de huevos. Se trata de los que fertilizó el macho en aquella lejana y tormentosa tarde sobre la brizna de hierba y que desde entonces la hembra fundadora ha atesorado en su abdomen. De estos nacerán las larvas diploides que serán alimentadas con esmero por sus hermanas obreras con un alimento especial segregado por sus cuerpos y que contiene sustancias inductoras de las hormonas sexuales. En poco tiempo se convertirán en hormigas fértiles y provistas de alas que esperarán pacientemente su momento en lo más profundo del hormiguero. Su momento llegará cuando reciban la señal que recibió su madre y como ella sus antepasados durante miles de generaciones desde hace 130 millones de años. Cuando las gotas del chaparrón veraniego o de principios de otoño golpeen la polvorienta superficie del suelo, se prepararán para esparcirse por el aire y fundar nuevas colonias repitiendo el ciclo de las hormigas.

1 comentario:

  1. Siempre me ha parecido muy interesante el cómo se sincronizan las hormigas para salir juntas antes de que llueva. Es fascinante lo que se esconde detrás de cada fenómeno de la naturaleza por pequeño que pueda parecer. Y tengo entendido que hay especies en cuyas colonias no hay una sola reina, sino varias e incluso muchas. Impresionante la historia natural de las hormigas.
    Un saludo Manolo.

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