"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

lunes, 22 de noviembre de 2010

Isoetes: La planta más antigua del planeta




Isoetes histrix



El humilde aspecto de esta planta no la hace asemejarse en nada a sus parientes cercanos los helechos, pues a simple vista no resulta fácil distinguirla de un pequeño junco o gramínea.


A juzgar por su apariencia y tamaño, tampoco la relacionaríamos con sus directos antepasados de los que - junto con sellaginellas y lycopodios- es el único descendiente actual: Los Lycopodios gigantes del carbonífero. Estos árboles, que alcanzaban portes imponentes, dominaron los bosques tropicales del planeta durante el carbonífero y formaron grandes depósitos de materia orgánica que, con el paso de millones de años, dieron lugar a los actuales yacimientos de carbón, lugnita, hulla y antracita. En lo que parece una burla de la evolución, la estirpe de aquellos abundantísimos y colosales vegetales es representada hoy por unas plantitas de 5 a 10 cms que crecen en orillas y terrenos inundados y que suelen ser - por su aspecto y por su escasez- bastante difíciles de encontrar. De sus antepasados del carbonífero los isoetes conservan rasgos como el sistema de división dicotómica de sus raíces o la configuración helicoidal de los brotes. Otra de sus características primitivas es que, como el resto de Pterydófitos, necesita vivir ligado al agua pues en una de sus dos fases vitales (la de Gametofito) precisa de un medio acuático para que sus gametos masculinos, auténticos espematozoides, naden hasta los femeninos para fecundarlos.



La División a la que pertenece el Isoetes (División Lycophyta), se separó del resto de vegetales vasculares hace 400 millones de años, en el Devónico Inferior y desde entonces estos y el resto de plantas que conocemos han seguido caminos evolutivos distintos. A pesar de ello, en un caso asombroso de convergencia evolutiva, su fisionomía es tremendamente similar a especies modernas y abundantes como juncos y cyperáceas, con las que comparte hábitat.


De ese modo, una planta extraordinariamente primitiva, con una historia natural fascinante y con una biología increíble, se las ha ingeniado para pasar completamente desapercibida, mientras ve discurrir eras geológicas en la orilla de las charcas y arroyos.








Isoetes melanospora en prado inundado


Isoetes melanospora

1 comentario:

  1. En lo que han quedado los árboles del carbonífero. Eso rompe muchas ideas preconcebidas que siempre tenemos de la evolución. Tendemos a creer que la evolución es lineal y ascendente, es decir, que las liebres serán cada vez más rápidas, los monos más ágiles, las sequoyas más grandes y los humanos más inteligentes. El Isoetes nos demuestra que se puede evolucionar para llegar a ser gigante y después, la misma selección te hace llegar a ser minúsculo. O sea, que no hay objetivo premeditado en la evolución, como defenderían los negacionistas o los religiosos.

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