"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

viernes, 17 de diciembre de 2010

Un Chamán del Cuyabeno

Don Alberto Grefa, Chamán de la etnia Cofán


"Esta planta que tenemos aquí es la caña agria verde que tiene mucho poder y es muy buena para los problemas del higado. Luego hay otras seis clases más de caña agria, pero la que sana el hígado es esta".





Don Alberto muestra a Chano sus plantas curativas de la selva.


El Chamán nos conducía a través de la selva, mostrándonos lo que al mismo tiempo es su jardín, su huerto, su

farmacia y su despensa. Una a una nos enseñaba las plantas sanadoras que ibamos encontrando en nuestro recorrido y nos explicaba sus propiedades, a veces increíbles.
"Esta plantita es muy buena cuando hay que curar una pena grande por la pérdida de un padre. Para otras muertes existen otras plantas distintas. Esta otra se usa y hace bastante bien para las mujeres a las que les viene demasiado fuerte la menstruación. Esta otra es para los envenenenamientos y esta para el mal de ojo". Y justo junto a su maloca, especie de choza elevada para evitar las inundaciones, un soberbio ejemplar de datura con grandes flores blancas.



Espectacular Floripondio o Datura (Brugmansia arborea), la planta reservada a los chamanes.




"Este de aquí es el floripondio. De esta planta se dicen muchas cosas malas, pero lo dicen siempre personas que no la conocen y que la han usado mal. El poder de esta planta es muy grande y puede causar problemas a quien se acerque a ella y la use mal. Pero no es la planta del diablo como dicen algunas personas, porque no hay plantas malditas. Todas son benditas y el floripondio lo que tiene es un gran poder que en manos de quien no sepa manejarlo puede ser muy dañino. Somos muy pocos los que conocemos al floripondio y podemos tratar con él. Sólo se reserva su uso para los chamanes."



De las terribles propiedades psicoactivas de la Datura o Brugmansia nos hablaría al día siguiente el propio hijo de Don Alberto, cuando nos relataba una alucinógena sesión iniciática en su largo aprendizaje de chamán en la que, tras ingerir un preparado con datura, anduvo al borde de la locura y tuvo que ser inmovilizado y atado durante varios días. Nos habló de las décadas de convivencia con un chamán que son necesarias para tomar el testigo de su conocimiento.



Don Alberto es un chamán de la etnia Cofán y tiene su morada en plena selva de la amazonía ecuatoriana, en la cuenca del Cuyabeno, junto a las fronteras de Perú y Colombia. Basta con dar un breve paseo con él por la jungla para comprobar el absoluto conocimiento de cuanto le rodea. Y en la selva, cuanto te rodea son plantas. El chamán no conoce sus nombres científicos, pero sabe como se llaman. Tampoco conoce la nomenclatura médica de las enfermedades, pero con la ayuda de las plantas y del conocimiento heredados de sus antepasados, puede sanar muchas. Su autoridad es reconocida en un radio de selva de muchos días (pues en días de trayecto se miden las distancias en la amazonía) y desde puntos dispares acuden a él personas aquejadas de los más diversos males, tanto físicos como espirituales.





Bejuco de Yagé o Ayahuasca (Banisteriosis caapi) en la selva ecuatoriana.





Matico (Piper angustifolia), planta muy buscada por los chamanes por sus propiedades reductoras de la glucosa.




Uña de gato (Uncaria tomentosa), liana amazónica con múltiples usos medicinales,
utilizada contra tumores, problemas digestivos, artritis, etc.,...




Dacha inchi (Plunekenetia volubilis) planta utilizada como regulador de la presión arterial.




Curiquingue, Ishpingo, Hoja blanca, Pumamaqui, Apapuchilca, Trigresillo, Congona, Sangoracha, Guabiduca, Matico, Pacta, Ashcomicuna, Chinchín, Calaguala, Chulpalpal, Paíco, Angoyo, Niguito, Calaguala,... Inumerables plantas convertidas en soluciones para innumerables males. Una farmacopea natural de increíble complejidad y cuyo nivel de desarrollo es difícil de entender para quienes no estamos familiarizados con ella. ¿Cuantas generaciones han hecho posible la acumulación de tal cantidad de conocimiento? ¿Cuantos miles de años son precisos para, mediante el método de prueba y error, obtener tal grado de conocimiento empírico? Siendo pragmáticos y ateniéndonos a lo que nos aportan los antropólogos y arqueólogos, no han podido ser más de 13.500 años, cuando los primeros pobladores humanos arribaron a la gran cuenca amazónica (según la Teoría de Poblamiento Tardío, aunque existen incicios que apuntan a un poblamiento bastante anterior, hacia el 50.000 adP, según las teorías pre-Clovis). Aunque aparentemente se trata de grandes magnitudes temporales, en términos de evolución cultural no lo son tanto. Para que un acervo como el que manifiesta un chamán amazónico se haga posible a lo largo del tiempo, no basta con la simple sucesión de generaciones en un medio ambiente determinado, por rico en biodiversidad que este sea. También es necesario un eficiente sistema transmisor de la información que garantice la permanencia del conocimiento a lo largo del tiempo; en este caso, el vehículo es la cultura chamánica heredada de padres a hijos. Y sobre todo, es preciso un alto grado de comunión con el entorno, una empatía con el resto de las criaturas y fenómenos naturales que permite a las personas servirse de una naturaleza benefactora sintiéndose parte de ella. Teniendo claro que en ella todo encaja y nada sobra, algo que estas sociedades primitivas ya sabían y que hoy la ciencia ha demostrado.




Frecuentemente se utiliza como argumento para proteger la selva amazónica que esta atesora innumerables remedios vegetales que pueden servir en el futuro para paliar enfermedades y dolencias en el primer mundo.
Como si los conocimientos ancestrales de quienes habitan el gigante bosque tropical no fuesen lo suficiente valiosos como para merecer su perpetuación simplemente por ser lo que son. Como si el hecho de haber sanado durante los últimos miles de años a los pobladores de la selva y de seguir haciéndolo actualmente, no fuesen motivo suficiente para protegerlos. Como si unos conocimientos, unos recursos culturales, unas especies vivas o un ecosistema, tuviesen que servir de algo al primer mundo para que merezcan seguir existiendo.





Territorio de los Shionas, la morada del Chamán







En el mapa a escala 1:250.000 de la aparentemente inexpugnable zona de selva del Shushufindi donde conocimos a Don Alberto se puede contemplar el territorio de los Shionas y Secoyas. Una inmensa zona virgen atravesada por los ríos Napo, Aguarico y Cuyabeno. Pero al suroeste de la hoja se ven grandes extensiones surcadas por infraestructuras en línea recta que se cruzan. Se trata de los complejos de extracción petrolífera de Tarapoa y sus oleoductos que avanzan inexorablemente devorando la selva. Más al sur se pueden ver grandísimas extensiones homogéneas sin bosque con una retícula cuadriculada de caminos. Son los inmensos campos de palma de aceite para la producción de biocombustibles. Ambos, pozos petrolíferos y campos de palma, avanzan cada año hacia la maloca del chamán. Ajeno a ello, este ejerce y representa una sabiduría vernácula y milenaria que ha tenido la mala fortuna de vivir en medio de un gran almacén de materia prima para el primer mundo.

4 comentarios:

  1. Juan Pedro Viñueladomingo, 19 diciembre, 2010

    Los caminos del conocimiento son múltiples. La ciencia occidental es un modo de acceso a la realidad. El camino hacia la autodestrucción es único y unidireccional.

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  2. fantástico
    gracias y enhorabuena

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  3. La foto de Ilex guayusa no corresponde. La que tiene es la foto de lo que comunmente llaman "matico"

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  4. Muchas gracias por la corrección. he estado mirando y parece ser que como "Matico" s puede denominar a Piper angustifolia o a Budleja globosa. En el caso de la planta de la foto me inclino por la primera, que además posee las propiedades reductoras de glucosa a las que me refería cuando hablaba erróneamente de la Gayusa. Lo dicho, muchas gracias.

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