"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

martes, 30 de marzo de 2010

CONTAMINACIONES (GRANDES ÉXITOS)


A veces, la contaminación hace acto de presencia en alguna de sus innumerables variantes de la forma más inopinada en el lugar más insospechado. Recorriendo las amazonía ecuatoriana es previsible y casi inevitable encontrarse con el trágico rastro negro dejado por la petrolera estadounidense Texaco (rebautizada como Chevron), por ejemplo. Pero difícilmente hubiésemos imaginado sufrir el tipo de contaminación que sufrimos en la cuenca del Cuyabeno.
En la intrincada red fluvial que cubre la triple frontera de Ecuador, Colombia y Perú, tras la infructuosa búsqueda de anacondas y manatíes, llegamos a una pequeña y hospitalaria comunidad indígena de la etnia Seiquoya. A juzgar por las risas y cuchicheos de niños y muchachas, estaba claro que éramos la atracción más entretenida que en mucho tiempo pasaba por allí. La cabeza de familia, con su hermoso rostro decorado de rojo achiote y su esposo, con un aparato de radio del que no se separaba. En él sintonizaba una emisora bolivariana continental que daba detalles sobre la incursión del ejército colombiano en territorio ecuatoriano, a escasos kilómetros de donde nos encontrábamos, para bombardear un campamento de las FARC. El sangriento balance es un número indeterminado de guerrilleros muertos, entre ellos Raúl Reyes y un conflicto internacional de consecuencias imprevisibles. Resultaba un tanto extemporáneo y surrealista estar en un rincón perdido de la selva amazónica, a varios días de distancia de cualquier signo de civilización, en una comunidad indígena en la que la inmensa mayoría desconocía el castellano, y tener como banda sonora de fondo la retahíla de un noticiero. El domingo se celebraría en Guayaquil el “partido de gran hinchada” entre el Barça (el de Ecuador) y el Guayaquil, aseguraba el locutor. Pero para surrealista y grotesco, el despertar del día siguiente.

“Tengo motivos para entenderte…”(sic) cantaba machaconamente Chenoa – si, Chenoa - en la radio a todo volumen. No serían las seis de la mañana y los sonidos de la selva amaneciendo se hacían trizas gracias a la chillona voz de aquella muchacha por la que hasta ese día no había sentido una beligerancia más allá de la normal. Muchacha (o engendro de la mercadotecnia industrial para masas) que, por obra y gracia de las hondas hertzianas, había conseguido de forma lacerante lo que no habían conseguido los mosquitos, los controles militares, la lluvia torrencial ni el sol ecuatorial: Que durante unos instantes prefiriese haber estado en cualquier otro lugar.
En algún otro lugar menos contaminado.

Río Cuyabeno, en la amazonía ecuatoriana

martes, 23 de marzo de 2010

"Amplexo en el Equinocio"


Desde que Hiparco de Nicea determinara allá por el siglo II a.c. el Punto de Aries, o lo que es lo mismo , el equinocio vernal o de primavera, ha pasado mucho tiempo. Es curioso pensar que cuando este matemático y astrónomo griego se paseaba entre los 700.000 volúmenes de la biblioteca de Alejandría, calculando la distancia entre la Tierra y la Luna...... en el suroeste ibérico, los pueblos célticos de la Edad del Hierro de nuestro territorio, como Capote, La Martela o los Castillejos no tenían otra preocupación que la de vigilar el horizonte sur, pendientes de las legiones romanas que avanzaban por la Vía de la Plata a la conquista de la Hispania Ulterior. Como decía, ha pasado mucho tiempo, unos dos mil años, desde que este erudito amante de las estrellas, determinara que existe un momento anual en el que el Sol pasa con respecto del plano ecuatorial, del sur al norte de la eclíptica (franja lineal e imaginaria por donde discurren el Sol , la Luna, los planetas y las constelaciones del zodiaco bajo la perspectiva terrestre).
Hace 400 millones de años, allá por el periodo Devónico, aparecieron los primeros antepasados de nuestros Sapos, Tritones, Ranas y Salamandras, animales éstos a los que la humanidad les ha tratado con desprecio, rechazo y una larga persecución injustificada. Ellos forman parte de nuestra fauna, de nuestra biodiversidad y por lo tanto del frágil equilibrio que hace posible la vida en la Tierra.
!Tengámoslos en cuenta!

domingo, 14 de marzo de 2010

LUZ DE MARZO


Al fondo el río, discurriendo colmado por su valle neolítico. Los ánades y las garzas, nerviosos, ya se huelen la primavera y a lo lejos se mezclan los mugidos de las vacas, el reclamo del mochuelo y el crotoreo de las cigüeñas… Sonidos antiguos. La caída de la tarde lo embadurna todo de colores imposibles y la cada vez más prolongada sombra del menhir de la Pepina señala al naciente. Algo vibra en el aire. Se acerca el equinoccio vernal.

jueves, 11 de marzo de 2010

El invento más importante de la humanidad


Ni la rueda, ni la pólvora, ni la imprenta, ni el motor de explosión, ni la vacuna contra la viruela, ni el facebook. El invento más importante para la humanidad y de más profundas consecuencias históricas de los últimos tres milenios tampoco es la dinamo, el microchip de silicio, el acero o el telégrafo.

Según el catedrático de física de la Universidad de Princeton, Freeman Dyson, se trata del heno.
La posibilidad de contar con alimentos para los ungulados domésticos durante los meses de invierno en aquellas latitudes en las que la nieve hace desaparecer los pastos durante gran parte del año, permitió el asentamiento de comunidades humanas prósperas y florecientes donde antes no era viable. Sin el heno no hubiese sido posible la manutención de caballerías y animales de tiro, y por tanto el asentamiento de la civilización urbana, más al norte de una indefinida línea entre los paralelos 40 y 45. No hubieran surgido, por tanto, urbes como Londres, París, Viena, Oslo, San Petesburgo, Berlín, Moscú o Nueva York.

La henificación consiste, básicamente, en someter el pasto –gramíneas o leguminosas sobre todo- a una desecación lo suficientemente lenta como para que la materia vegetal no pierda sus propiedades alimenticias y lo suficientemente rápida como para que no sea atacada por los hongos y fermentaciones. Si se seca demasiado rápidamente se convierte en paja y si lo hace demasiado lentamente, lo hace en compost. Una vez el pasto segado y desprovisto de la mayor parte del agua de sus tejidos, es posible su almacenaje y conservación durante meses. Por sencilla que pueda parecer la idea, increíblemente nadie la puso en práctica hasta la baja edad media, 5.000 años después que la invención del bronce, 6.000 después de la invención de la agricultura o 12.000 después de la de la cerámica.
Y como este aleatorio blog, además de para reflejar apuntes naturalistas también lo utilizamos para plasmar impresiones un tanto más subjetivas, añadir que el heno, sólo por su olor, ya merecería encontrarse entre los mejores inventos de la humanidad.


Almiar de heno en Allaste, Gipuzkoa

miércoles, 10 de marzo de 2010

LA ARITMÉTICA DEL ZUMAQUE


Rhus tiphyna o Zumaque de Virginia

Los patrones de crecimiento de los seres vivos, a pesar de que en ocasiones parezcan aleatorios, siguen siempre pautas lógicas y predeterminadas. Aunque evidentemente los factores externos y ambientales puntuales juegan un importante papel en el crecimiento y en las formas que adquieren los seres vivos, estos se fundamentan en unos arquetipos diseñados por millones de años de evolución que han ido, generación tras generación, depurando y perfeccionando las mejores soluciones para la perpetuación de los genes. Y si una especie no fuese dotada por la evolución de las mejores, más optimizadas y más “inteligentes” soluciones posibles en cada caso, sencillamente perdería la carrera de la selección natural y desaparecería.


Nos encontramos un caso maravilloso de pauta lógica de crecimiento en las plantas cuya disposición de hojas sobre el tallo es verticilada, como por ejemplo, el zumaque de Virginia (Rhus typhina). Si observamos desde arriba la distribución de las hojas, comprobaremos que forman un pentágono, pues estas sólo aparecen a lo largo de cinco líneas imaginarias verticales que surcan el tallo longitudinalmente y que se encuentran distribuidas de una forma casi perfectamente uniforme. Estas líneas son los ortósticos y sobre ellos las nuevas hojas van surgiendo formando otra línea helicoidal imaginaria que surca el tallo hacia arriba en el sentido antihorario y que en botánica se conoce por espira generatriz. Pero el orden por el que las nuevas hojas se sitúan sobre cada ortóstico o cada vértice del pentágono no es el que cabría esperar. Si a las líneas verticales u ortósticos los denominamos consecutivamente y en sentido antihorario 1,2,3,4 y 5, la secuencia de ubicación de las hojas no es 1-2-3-..., pues si así fuese, cada nueva hoja aparecería demasiado cerca de la inmediata inferior, y en términos de optimización del espacio – o lo que es lo mismo en este caso, de luz – la planta sería más eficiente cuanto más lejos aparezca cada nueva hoja de la que le precede. Si tras una hoja en la línea 1, surge otra en la 2, esta última solapará a la primera y así sucesivamente. Nos encontramos entonces con que existen dos líneas igual de alejadas de 1: La 3 y la 4. la planta siempre elige la 3, conformando una distribución espacial de forma helicoidal en sentido antihorario siguiendo la espira generatriz. Esta pauta de crecimiento se repite en todas las plantas con disposición foliar verticiliada, aunque con distintos “números patrón. En especies cuya densidad de hojas es tal que la superficie del tallo es una mera sucesión de inserciones foliares (Washingtonia, aeonium,…), esta pauta de disposición alterna helicoidal no sólo obedece a la competencia entre las hojas por el sol, sino también – y principalmente- a una cuestión de espacio, optimizando al máximo este y utilizando hasta el último milímetro cuadrado, haciéndolo además de la forma estructuralmente más estable.
En el zumaque, planta que he elegido para ilustrar este fenómeno por manifestarse de forma especialmente explícita, el número patrón de crecimiento (O el número de ubicaciones posibles de las nuevas hojas en el tallo, o las hojas que existen en cada tramo de tallo comprendido entre dos hojas situadas en la misma línea vertical o, más sencillo aún, el número de ortósticos) es el cinco, pero no en todas las plantas con hojas de disposición alterna ocurre igual. En algunas el número de dichos ejes se multiplica y progresivamente la tarea de dilucidar su número se complica. En términos botánicos es frecuente utilizar el término “esparcido” para definir el orden de las hojas alternas cuando es difícil observar el orden por el que se suceden. Así, si determinar el número de ortósticos en una especie con cinco puede ser cuestión de unos segundos, hacer lo propio con otra especie de, por ejemplo, 23 como en el caso de la yucca filifera, por no mencionar a la Araucaria araucana con 31, puede convertirse en una tarea de bastantes horas de paciente, meticuloso y en ocasiones desesperante análisis.
En un somero muestreo he analizado la disposición foliar de 70 especies y estos son los resultados:

3 Ortósticos
Eleagnus angustifolia, Cydonia oblonga, Morus alba, Photinia serotinus, Prunus lusitanica, Parkinsonia aculeata, Actinidia chilensis y Populus
alba

5 Ortósticos
Scheflera arborescens, Ficus carica, Platanus hispanica, Chenopodium album, Datura arborea, Senecio cinerea, Eucaliptus prostata, Cedrus deodara, Rubus fruticosus, Quercus rotundifolia, Schinus terebentifolius, Rhus virginiana, Rhus cotina, Ribes rubrum, Enkianthus sp., Cestrum nocturnum, Prunus domestica, Prunus avium, Prunus amigdalus, Juglans regia, Diosporus caqui, Pyrus comunnis y Solanum nigrum

7 Ortósticos
Prunus mahaleb, Ceratonia siliqua, Agnus glutinosa, Populus alba, Malus domestica, Phitolaca dioica, Phitosporum tenuifolium, Pistacia lentiscus, Mahonia media, Persea americana, Cedrus libanii, Juniperus comunnis, Plumbago capensis, Schinus molle, Eryobothria japonica, Taxodium ditichum, Sesbania poenicea y Senecio jacobaea

11 Ortósticos
Taxus baccata, Casuarina equisetifolia, Leucadendron sp., Ozotamnus sp. y Coleonema sp.

13 Ortósticos
Pachipodium sp. , Callistemon leavis y Sequoyadendron giganteum

17 Ortósticos
Agave americana, Echeveria sp., Helychrisum stoechas, Pinus pinea y Cedrus atlantica

19 Ortósticos
Chamaerops excelsa y Sempervivum arachnoideum

23 Ortósticos
Yucca aloifolia y Yucca filifera

29 Ortósticos
Aeonium sp. y Washingtonia robusta

31 Ortósticos
Araucaria araucana


En esta relación de especies llaman la atención varios detalles. Normalmente dentro de un género se mantiene el mismo patrón en todas sus especies (Prunus con 5) aunque no siempre es así, como en el género Cedrus (libani con 7, deodara con 5 y atlantica con 17). Alguna especie manifiesta incluso en el mismo individuo dos patrones, como el Populus alba (Con 3 y 7). También es curioso que de seis especies examinadas con patrón 5, cuatro procedan de Australia.
Pero, sin lugar a dudas, la gran sorpresa nos la tiene reservada la naturaleza en un dato asombroso y que, a priori, puede pasar desapercibido: De 68 especies analizadas, todas poseen un número primo como patrón.

DE ÁRBOLES Y DE FÓSILES…


Conocido como árbol de los 40 escudos, árbol del cabello de Venus, árbol del Ginkgo o simplemente Ginkgo, sin más…a simple vista nos puede llamar la atención únicamente por la original forma de abanico que poseen sus hojas, pero quedarnos ahí es como nadar en la superficie. Una visión estrictamente médica apuntaría que es una fuente de numerosas propiedades terapéuticas: el extracto de esas hojas, rico en flavonoides, provoca un aumento de la circulación sanguínea central y periférica, disminuye el riesgo de coágulos y de sufrir accidentes cerebrovasculares, neutraliza los radicales libres responsables del envejecimiento, actualmente, se usa como coadyuvante en el tratamiento contra el mal de Alzheimer, la demencia senil y el Parkinson…y un largo etcétera. Aquí podríamos terminar, con un simple listado de beneficios, sino fuera porque nos dejamos lo más importante por conocer, lo que hace de él un ser vivo original y extraordinario, una de las especies relictas por antonomasia.
Es un árbol del que no se conoce plaga alguna que lo pueda debilitar, es resistente al fuego, por lo que se utiliza como cortafuegos natural, soporta bien la contaminación, las bajas temperaturas, la falta de luz e incluso la radioactividad. (Único) superviviente de la fatal bomba atómica de Hiroshima, brotando sorprendentemente un año después de la tragedia… (si ha sobrevivido desde el Pérmico al paso de los milenios, ese inhumano invento humano no lo iba a destruir)…convertido en árbol sagrado en Oriente y símbolo de portador de esperanza, de fortaleza, resistencia e inmortalidad, de puente hacia el pasado, de poder, de invariabilidad y longevidad.
Apareció en la tierra hace 270 m.a. (o por lo menos de entonces son los restos fósiles más antiguos que se han encontrado) aunque su esplendor luce más intensamente en el Jurásico donde prolifera hasta diversificarse en 11 especies, que se fueron extinguiendo paulatinamente al mismo tiempo que los dinosaurios, hace casi 5 m.a. De todas ellas, únicamente ha sobrevivido una, el Ginkgo biloba, único representante ya de un antiguo orden de gimnospermas desaparecido para siempre.
Se le consideraba completamente extinto hasta que Kaempfer lo descubrió en el siglo XVII recluido en China, siendo cultivado por monjes budistas en monasterios y jardines, y lo trajo en semillas hasta Europa y América, devolviéndonos un lujoso pedazo de un remotísimo pasado, invariable.
Probablemente sea la planta con semillas más antigua, una maravilla esculpida por la naturaleza a base de gubia y maza, el único miembro vivo de un orden vegetal que una vez dominó el mundo; el Ginkgo, es entre todas las miles de plantas que existen hoy, un silencioso eslabón entre el presente y el pasado. Mirarle a él es mirarle a los ojos a la historia.
Desde sus hojas, inspiradoras de tradicionales peinados japoneses, sus frutos comestibles, su corteza algo suberosa, hasta su porte elegante y la simbología que lo rodea, han sido musas de poetas y escritores como Nemerov y Goethe, del estilo arquitectónico Art noveau…y del arte en general, y sigue inspirando y fascinando a todos aquellos ojos y almas sensibles que cuando pasan cerca de algún ejemplar, no ven sólo un árbol, ora dorado, ora verde, sino que vislumbran a un ser vivo que posa impertérrito, con el carácter reposado que imprime el paso del tiempo, y que lleva millones de años observando el mundo desde la ventajosa atalaya que le otorga el saberse inmortal.




El poeta alemán, Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832) científico, botánico y filósofo, dedicó el siguiente poema a su amante Marianne von Willemer. La hoja de Ginkgo simboliza un tema recurrente en Goethe, uno y doble.

"Las hojas de este árbol, que del Oriente
a mi jardín venido, lo adorna ahora,
un arcano sentido tienen, que al sabio
de reflexión le brindan materia obvia.

¿Será este árbol extraño algún ser vivo
que un día en dos mitades se dividiera?

¿O dos seres que tanto se comprendieron,
que fundirse en un solo ser decidieran?

La clave de este enigma tan inquietante
yo dentro de mí mismo creo haberla hallado:
¿no adivinas tú mismo, por mis canciones,
que soy sencillo y doble como este árbol?"



Copia del poema original de Goethe con hojas de Ginkgo pegadas por él mismo. 15 de septiembre de 1815. Original (copia en exhibición) en Museo Goethe, Düsseldorf (Alemania).
Por Alicia

martes, 9 de marzo de 2010

Lamarck


"Observar la naturaleza, estudiar sus productos, buscar las relaciones generales y particulares que han ido imprimiendo en sus caracteres y, finalmente, intentar comprender el orden que hace imperar por todas partes, así como su funcionamiento, sus leyes y los medios infinitamente variados que emplea para dar lugar á este orden, es, desde mi punto de vista, ponerse en camino de adquirir los únicos conocimientos positivos que se encuentran á nuestra disposición, los únicos, por otra parte, que pueden sernos verdaderamente útiles y al mismo tiempo nos pueden proporcionar las satisfacciones más dulces y limpias capaces de aliviarnos de las inevitables penas de la vida."

Jean-Baptiste Lamarck, Filosofía Zoológica



Entrada con (o sin) permiso de Lamarck y de Alicia.

sábado, 6 de marzo de 2010

IBERIA PROFUNDA.



Estaban autocomplacientemente convencidos de vivir en la era de la gnosis, el conocimiento científico y el racionalismo; daban por hecho que habitaban un rincón civilizado del planeta, relativamente cercano a la cúspide de la prosperidad intelectual y del desarrollo ético. Pero esa autosuficiencia moral, a veces, hacía aguas de forma escandalosa e inquietante. Por ejemplo, cuando los sabios de la época aseguraban que el sistema nervioso de un toro era extremadamente parecido al de los humanos; con más terminaciones nerviosas incluso que estos; con la misma capacidad de transmitir a los neuroreceptores del cerebro las sensaciones de dolor, estrés o pánico;… y eran automáticamente embestidos por la turba sedienta de casquería.
Nuestras tradiciones son nuestras tradiciones” o “Es algo muy difícil de entender para quien no lo entienda” eran los demoledores silogismos que utilizaban aquellos que, aposentados en aquella época – a principios del siglo XXI d.C. -, utilizaban conceptos relativamente modernos – arte, cultura, identidad, estética, misticismo,…- para aferrarse bizarros y orgullosos a lo más siniestro del paleolítico.

"Las laderas orientales del Cayambe-Urcu"


"Esta montaña puede ser considerada como uno de los monumentos con los cuales la Naturaleza ha hecho una gran diferencia en la Tierra."
Alejandro de Humboldt. Visita al volcán Nevado Cayambe.

Existe un lugar remoto...... en el Alto Amazonas, ese lugar se encuentra en las laderas del volcán Cayambe, casi en la mitad del mundo, donde se funden los hemisferios celestes y desaparecen las fronteras imaginarias del Universo. Es un balcón de 4000 mts de altura, que tiene como paisaje la gran llanura de las Selvas del Amazonas y un horizonte de verde infinito que cubriría una distancia similar a la de Europa Occidental. En este lugar dicen...que al caer la noche.... "los frutos de los árboles son las estrellas," y que uno percibe la sensación de estar suspendido en esa sustancia brillante llamada éter," el quinto elemento; que según las escuelas de Aristóteles y Sócrates, lo respiraban los dioses del Olimpo.
. Hablo de un pueblo preinca llamado Oyacachi. Los Kichwuas del páramo andino, le llaman a este territorio..."La Pacha Yaku"que en la lengua nativa significa " Tierra del Agua." Y nunca mejor apodado con tanta sabiduría, Oyacachi, también es el nombre de un río que se abre paso a través de las selvas de montaña, de nieblas perpetuas, morada de Orquídeas y Bromelias.......de Equisetos y Helechos arborescentes supervivientes del Carbonífero, donde comparten este espacio vital el Oso de anteojos y el Puma..............el Cóndor y el Yaguarundi, y otros muchos seres de las "laderas orientales del Cayambe-Urcu."



En recuerdo a Néstor, Hamilton y Pablo, compañeros de viaje que hicieron posible nuestra humilde singladura por las selvas orientales de los Andes.

Henry David Thoreau




"Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente; enfrentar solo los hechos de la vida y ver si podía aprender lo que ella tenía que enseñar. Quise vivir profundamente y desechar todo aquello que no fuera vida… para no darme cuenta, en el momento de morir, que no había vivido”.


Naturalista, agrimensor, filósofo y fabricante de lápices. Propulsor de la desobediencia civil, anarquista y pionero del ecologismo. Ahí es nada. Henry David Thoreau. Añadido queda, este estadounidense del siglo XIX, a nuestra lista de insignes naturalistas de saber enciclopédico de los que aprender, no sólo a bucear en los mecanismos de cuanto nos rodea, sino también a profundizar en la actitud que tomamos ante estos.






miércoles, 3 de marzo de 2010

Casiquiare: El río caprichoso


Se trata de un caso único en el planeta: El río Casiquiare. Un canal natural que une las inmensas cuencas del Orinoco y el Amazonas. En cierto punto del Orinoco, aguas abajo de la ciudad venezolana de Esmeraldas, se separa un brazo que alejándose del gran río, se dirige al suroeste, hacia la cuenca del Río Negro, tributario del Amazonas. Habitualmente la dirección del agua es Orinoco-Amazonas, pero cuando este último baja más crecido, el flujo es a la inversa. La explicación hidrogeológica a tan extraño fenómeno viene dada por el escaso desnivel de los territorios por los que circula el Casiquiare - de menos de 3 mm por kilómetro- y por la más que incierta divisoria de aguas entre ambas cuencas, que no es sino una vasta planicie repleta de zonas inundadas.
El canal, de 326 kilómetros - navegables en su mayoría-, conecta las faunas y floras de ambos sistemas fluviales y fue durante siglos un auténtico quebradero de cabeza y fuente de discusión para cartógrafos y geógrafos. El que transcurra por una zona inexplorada y remota para los "hombres civilizados" y cubierta por densas junglas anegadas la mayor parte del año, no hizo sino alimentar el interés sobre este curso de agua en una sociedad ávida de aventuras como la europea que, hacia el siglo XVIII, veía cómo muchas de las fronteras hasta entonces consideradas ignotas y desconocidas se iban perfilando. Los confines del globo iban perdiendo poco a poco su misterio y los exploradores y sociedades geográficas habían medido y puesto nombre a casi cualquier rincón de los cinco continentes. Un caprichoso curso de agua que, en ocasiones, cambia su dirección; que conecta dos de los ríos más caudalosos del planeta y que discurre por territorios impenetrables, resultaba demasiado sugerente como para no atraer la atención de los científicos de la época.
El geógrafo Charles-Marie de La Condamine intuyó su existencia, por otro lado conocida perfectamente por las comunidades indígenas de la región, y realizó en 1743 una infructuosa expedición para localizarlo. No fue hasta 1799, cuando Alexander von Humboldt y Alexander Bonpland constataron la veracidad de las fuentes que mencionaban el extraño fenómeno de la comunicación fluvial y lo registraron cartográficamente. De la expedición nació la que sería la obra má emblemática de Humboldt "Del Orinoco al Amazonas: Viaje por las regiones equinocciales del Nuevo Continente".

Localización del Casiquiare.

Mapa del Casiquiare realizado con los datos de Humboldt.