"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

lunes, 4 de abril de 2011

Las hormigas suicidas


Casi ha caído la noche y la colonia de hormigas ha cesado su ajetreo diario y se encuentra descansando. Todos los miembros de la colonia están inactivos en el interior del hormiguero al resguardo de las temperaturas nocturnas. Todos menos uno. Se trata de una hormiga que, solitaria e ignorando el comportamiento de su especie, vuelve a salir del hormiguero cuando todas sus compañeras están dentro. Se dirige sin titubear y decidida a un punto concreto, a la base de una hierba determinada por la que trepará hasta llegar al extremo más alto de una brizna. Allí se aferra con sus mandíbulas y permanecerá inmóvil toda la noche y hasta después del amanecer. Antes de que el sol comience a calentar, la hormiga bajará al suelo y se dirigirá de nuevo al hormiguero, reincorporándose a la rutina habitual de la colonia, sin que nada haga sospechar sus extraños hábitos nocturnos. Al ocaso siguiente vuelve a repetir su comportamiento y, como una hormiga zombi dirigida por un misterioso impulso, llevará a cabo el insólito ritual de nuevo. Y así, tarde tras tarde, nuestra hormiga repetirá una y otra vez su insólita excursión nocturna. Hasta que una mañana, aferrada su brizna de hierba, acaba sus días engullida inadvertidamente por una vaca. Tal comportamiento tiene, evidentemente, una explicación y esta es tan asombrosa que, sin duda podemos definirla como uno de los fenómenos más fascinantes del reino animal. La hormiga suicida sólo es la involuntaria actriz secundaria de uno de los tres capítulos de una impresionante historia, la del Dicrocoelium dendriticum. Se trata de un parásito cuyo ciclo vital es “heteroxeno”, es decir, que para completar su desarrollo necesita más de un huésped. En este caso es “triheteroxeno” porque el Dicrocoelium necesitará tres huéspedes de especies distintas para completar su trepidante ciclo.

No es un óleo dadaísta. Es el increíble Dicrocoelium dendriticum

Los ejemplares adultos, habitantes del sistema digestivo y el hígado de un rumiante, normalmente una vaca, depositan sus huevos en el tracto digestivo, con lo que acaban esparcidos por el campo junto con las heces. Estos huevos microscópicos, adheridos a la vegetación, tienen unas posibilidades más que probables de ser ingeridos involuntariamente por otro herbívoro mucho más pequeño que la vaca: El caracol. Cuando un caracol, principalmente del género Helix, engulle los huevos del parásito, se convierte en su nuevo hospedador. Las larvas – llamadas miracidios- eclosionan en el aparato digestivo del caracol y atraviesan sus tejidos para alojarse en ellos y efectuar varios cambios en su ciclo vital. En un momento dado, los miracidios han ido evolucionando hasta convertirse en organismos totalmente distintos y también microscópicos–llamados cercarias- que se alojan en las glándulas que segregan el moco del caracol. Y es entonces cuando abandonan nuevamente a su huésped mezclados con el moco el rastro de moco que deja el molusco a su paso. Esa baba es rica en azúcares, por lo que habitualmente las hormigas se alimentan de ella, tomando forma así el impresionante bucle evolutivo que hace que el Dicrocoelium pase ahora al organismo del insecto.



Las hormigas suelen alimentarse en ocasiones de la segregación que expulsan los caracoles al desplazarse, pues es rica en azúcares. Este hábito une dos eslabones imprescindibles en el ciclo vital del Dicrocoelium


Primero lo hace infectando su intestino, pero poco después pasa a sus ganglios nerviosos, el cerebro de la hormiga - adquiriendo ahora el nombre de metacercarias- donde “abduce” al pequeño animal modificando completamente su comportamiento. La hormiga es gobernada a voluntad por el parásito, dirigiéndose de forma suicida cada día hacia aquellos lugares en los que pueda ser ingerida por un rumiante. Y lo hace a una hora tal, que permanezca en la hierba cuando los grandes herbívoros están más activos – al amanecer- y evitando permanecer en ella durante las horas de más insolación, lo que supondría la muerte de la hormiga y la de su polizón.

Una vaca paciendo no suele sopechar que en cualquier momento puede estar engullendo a una hormiga suicida... y dando lugar a otra generación de parásitos en su propio intestino.

Sobre la forma en que este parásito puede tomar el control de las acciones de un ser vivo e inducirle a una conducta suicida, realiza una disertación el filósofo Daniel Dennet comparándola de forma espeluznante con los seres humanos parasitados por ideas potencialmente suicidas – ideas políticas, religiosas, etc.,…- introducidas en nuestras mentes. Una vez ingeridas hormiga y parásito por la vaca, el segundo se desplaza hasta el hígado de su hospedador definitivo, donde alcanzará la fase adulta. A través del conducto biliar del bóvido irá liberando a lo largo de su vida miles de huevos que se mezclarán con sus heces y que darán lugar a un nuevo ciclo. Un ciclo fascinante y rocambolesco con el que la evolución ha dotado al parásito de un insospechado camino para pasar de una vaca a otra, implicando para ello a tres especies completamente distintas.

6 comentarios:

  1. increible y apasionante,como todas tus historias.un abrazote.

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  2. Muy bueno. Conocía la historia de las hormigas suicidas. Y también conocía el concepto de 'memes', se estudia en antropología social. Lo que no sabía es que la idea provenía de Dawkins. Saludos

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  3. Ya que mencionas a Dawkins, los "memes" egoístas - como los de las personas infectadas por ideas potencialmente suicidas -pueden considerarse como análogos a los genes egoístas - como los genes del parásito que porta la hormiga. Ambos son igual de peligrosos e incontrolables por el portador. Lo siento Miguel, pero meter el dedo en la llaga s una de mis debilidades ... Saludos (Y abrazotes)

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  4. En resident evil 4 hablan sobre el tema, incluso tocan el tema de la manipulacion genetica, para crear virus que hacen zombies.....

    conforme son los gringos, se puede esperar cualquier cosa.....

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  5. Este comportamiento de las hormigas provocado por el Dicrocoelium, recuerda al que causa el hongo Cordyceps en los mismos animales.
    ¿Existirán parásitos semejantes (biológicos) que afecten al ser humano?
    Saludos.

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  6. Si consideremos este ejemplo biológico posible en el ser humano, la idea de memes es un pelín más compleja, ya que entran en solfa emociones, sentimientos y todo ese arte liberal de la psicología. El ser humano necesita ser querido, escuchado, respetado y... bien explotado por el marketing, un juguete mejor que el del vecino o el último modelo de coche que nos ha encandilado, vamos, toda la farandula del capitalismo...hasta la ilusión de hacer realidad cualquier utopía (como te refieres a religion o política)pertenece a este mismo engranaje propio del ser humano y hasta el llamado fenómeno de internet(wikipedia).Gracias por un blog así. Al leerlo,crea la impaciencia de querer leer mas...jeje

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