"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

jueves, 21 de abril de 2011

La increíble Raflesia


Hacen su aparición en esta época del año a los pies de distintas especies de jara, emergiendo de la tierra con su forma de piña esférica de color rojo vivo. A pesar de su escaso tamaño, es difícil que pase desapercibida, sobre todo cuando abre sus flores de un color amarillo intenso. Es la Cytinus hypocistis, una extraña y fascinante planta ibérica que carece de tallo, de hojas y de clorofila.
En efecto, se trata de una especie parásita que se ha adaptado a vivir a expensas de la savia que roba de los tejidos su hospedadora, generalmente una jara, a cuyas raíces está "enchufada". Pero si extraordinarios son los hábitos y aspecto de esta planta, no menos lo son sus parientes. La Cytinus pertenece a la familia de las Raflesiáceas, siendo la única especie no tropical y la más representativa de la familia es la increíble Rafflesia arnoldi de las junglas de Sumatra, que entra por méritos propios en el pódium de los récords vegetales. Su espectacular flor está considerada como la flor solitaria de mayor tamaño del planeta, llegando a alcanzar más de un metro de diámetro. Desprenden un intenso olor a carne en descomposición perceptible a kilómetros de distancia, destinado a atraer a las moscas que realizan la polinización. Tal derroche de ostentación a la hora de la floración contrasta con el minúsculo tamaño del resto de la planta, un pequeño filamento trepador que pasa fácilmente pasa desapercibido entre el esplendor vegetal de la selva. Por increíble que parezca, tan espectacular flor no fue descubierta hasta 1818, cuando un guía se encontró casualmente con ella. Aún hoy hay cuatro especies de este género que sólo han sido vistas una vez, por lo que su existencia está sin verificar por la ciencia.










La gigantesca flor de la Raflessia de Sumatra parece salida de un guión de ciencia-ficción.

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