"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

jueves, 14 de julio de 2011

El coxis de Genghis Khan y las jirafas de Lamarck








Jinete Mongol



En uno de sus trabajos más recientes (Viaje al poder de la mente, 2010), Eduard Punset relataba cómo descifró el enigma de la extraña mancha azul con la que nació su hija en el coxis. Y al igual que su hija, sus nietas y gran parte de sus antepasados, todos ellos de la comarca del Ampurdán. Los médicos de Washington aportaron algo de luz al asunto cuando le hablaron de la teoría de la "mancha de los Mongoles".











Al parecer, se trata de un carácter presente en la inmensa mayoría de los recién nacidos Mongoles, siendo una mancha azulada de bordes difusos, similar a un hematoma, en la zona baja de la espalda y que con la edad es frecuente que vaya desapareciendo. Hasta tal punto esta característica es propia del pueblo asiático, que el rastro genético de los mongoles puede ser seguido siguiendo la distribución geográfica de la mancha azul. En aquellos pueblos que fueron invadidos por este pueblo asiático o que tuvieron contacto de una forma u otra con él, muchos siglos después sigue presente la mancha en los recién nacidos. La frecuencia del fenómeno es directamente proporcional a la cercanía al epicentro de lo que fue el imperio Mongol, es decir, las estepas del antiguo país Uigur, en el corazón de Asia. En la población de China llega al 20% de la población y entre las personas caucásicas no llega al 1% (Y mientras en occidente suele preocupar a los padres, pues es común la creencia de que se trata de hematomas producidos por contusiones durante el parto, en oriente está difundido que se trata de las señales producidas por las patadas de los espíritus que no querían que el niño se reencarnase en ese cuerpo). En la época de mayor esplendor del imperio, este llegó a extenderse desde Japón, por el este, hasta el Danubio, por el oeste. Pero las correrías de estos jinetes consumados, cuya increíble movilidad gracias a su asociación con los caballos sólo fue superada con la aparición del ferrocarril, realizaron numerosas correrías más allá de las fronteras de su imperio. Así, está constatado que llegaron incluso a atravesar los Pirineos Orientales, alcanzando el Ampurdán, que casualmente es el solar patrio de los Punset.






El imperio Mongol alcanzó su máxima expansión en el s.XIII con los herederos de Gengis-Kan, que dominaron desde el Danubio (Polonia, Hungría y Dalmacia) hasta Japón.







Pero si increíble es la difusión entre numerosas naciones y etnias de un carácter genético portado por un pueblo expansionista, no menos increíble es la explicación que durante siglos se dio al origen fisiológico de la mancha en sí, llamada equimosis por los médicos. Actualmente se sabe que su base científica es una acumulación de melanocitos (las células que le dan el color característico a la piel y la protegen de los rayos ultravioletas) ubicados profundamente en la dermis, probablemente como resultado de su detención en la migración de la cresta neural a la piel durante la vida embrionaria. Su color característico se debe al efecto Tyndall, en el cual los colores de longitud de onda corta, como el azul, son dispersados hacia los lados y en forma retrógrada, al tomar contacto con la melanina de la dermis, dan el color azulado. Pero hasta no hace mucho, se daba por buena la teoría de los propios mongoles, según la cual el origen de la mancha azul sería otro muy distinto. Los habitantes de Mongolia acostumbraban a colocar sus piezas de caza - normalmente abatidas gracias a la caza con águilas o con arcos- entre la silla de montar y la zona lumbar del jinete para que la carne se fuese ablandando con la fricción y con los golpes de horas cabalgando. Tan repetida sería esta práctica y dado que desde que cumplían tres años ya comenzaban a montar a caballo, la especie de hematoma que se habría ido desarrollando en la zona del roce, acabaría por transmitirse de padres a hijos. Se trata de un precioso ejemplo de la teoría de Lamarck sobre la evolución de las especies. Con dicha teoría, desbancada por el darwinismo, Jea-Baptiste Lamarck afirmaba a grandes rasgos que los organismos se adaptaban a las distintas situaciones ambientales mediante modificaciones que eran heredables a su progenie. El ejemplo clásico es el de las jirafas: En un intento constante de alcanzar las ramas más altas de los árboles, estos animales verían como a lo largo de su vida su cuello se alargaba un poco. Este alargamiento se transmitiría a sus descendientes, que a su vez alargarían un poco más, y así sucesivamente hasta llegar a las jirafas actuales de cuello muy largo.



Del mismo modo, un herrero desarrollaría por su profesión una gran musculatura que sería transmitida a sus hijos, que si a su vez también dedicaban su vida al mismo oficio, aumentarían aún más su musculatura, dando poco a poco lugar a una estirpe especialmente musculada dedicada al oficio de la herrería.
Cuando las teorías de Darwin fueron aceptadas por la ciencia, se llegó a la conclusión de que los caracteres adquiridos nunca pueden llegar a ser heredables - exceptuando fascinantes casos recientemente descubiertos de transmisión genética horizontal en los virus o en casos de simbiogénesis- , lo que no quita valor a la obra científica de Lamarck que, entre otras cosas, fue el primero que sugirió que las formas vivas, lejos de ser estáticas como se tenía asumido hasta entonces, tendían a una progresiva complejidad y diversidad. Hoy, por tanto, sabemos que la mancha de los mongoles no pudo surgir por la costumbre de colocar la caza en las monturas y transmitirse entre los caracteres hereditarios y su origen habría que buscarlo en una mutación o en la deriva genética. Pero en cambio, gracias a ese curioso moratón, podemos vislumbrar diseminadas por todo el profuso y caótico crisol de razas y pueblos del hemisferio norte, las huellas de la poderosa herencia genética de aquellos guerreros nómadas, domesticadores de águilas, sin grandes ciudades ni monumentos, pero que atemorizaron a medio mundo montados a lomos de sus caballos.

11 comentarios:

  1. Me ayudó en mi tarea :)

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  2. Muy interesante, por fin encuentro información acerca de "mi mancha". Yo ya estaba enterada de que era una mancha genética propia de los mongoles por que mi pediatra se lo contó a mi madre hace 20 años en Alemania, ella toda preocupada pensando que era debido al parto acudió al pediatra al ver que, pasados los meses, el moratón no desaparecía. Y efectivamente, mi padre y mis tías también la tuvieron de pequeños. Todos nuestros antepasados asta donde conocemos son de Galicia, nos caracterizamos por nuestra piel morena aceituna, ojos pequeñitos y oscuros, y pelo negro.

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    1. Pues resulta todo un honor que una auténtica descendiente de Gengis-kan se encuentre entre los lectores que se acercan a esta bitácora. Un saludo.

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  3. que curioso, buscando el origen de la mancha de mi peque de seis meses (que inicialmente pensé era un moratón por lo fuerte que se movía en la barriga, porque el parto fué por cesarea), encuentro que es algo diferente y que, a lo mejor le dura toda la vida...

    la verdad es que cuando al pasar el primer mes y ví que aquello no desaparecía, empecé a preocuparme un poquito, pero pensé que sería cuestión de tiempo.

    Y aquí está el enano que mañana cumple seis meses, con la mancha mongólica azul oscura :)

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  4. Yo tambien la tengo y a pesar de mis 50 años, no ha desaparecido.
    Si sirve de algo, decir que adoro a los caballos, y desde pequeña me ha interesado todo lo relacionado con la cultura oriental.
    Soy de Valencia, y mis hijos también la tenían al nacer, pero ellos ya la han perdido.
    ¿Qué cosas, no?

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  5. pues yo soy colombiana y mi padre y yo la tenemos!!

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  6. la tlalcihuatl mancha cogcigea es comun entre los recien nacidos de los pueblos originarios de america...

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  7. hola soy de Chile, 2 de mis hermanos y uno de mis sobrinos tiene la mancha, hace unos años comencé a interesarme en la cultura asiática por las similitudes tanto en forma de vida como en como en su comida, y la verdad es q me siento muy cercana a su forma de vida, yo soy descendiente huilliche, y hay muchas costumbres q son enseñanza de mis abuelos y que las encontré en ellos también... me resulta muy interesante esta información, gracias

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  8. Hola, yo soy española (de jaen) y he nacido con la mancha azul. A mi me consta que la tienen varias etnias: asiática, amerindia y tambien africana (85-90%). asi que no se puede decir que tenga su orígen en mongolia...

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  9. Aquí en Argentina.... tengo la mancha... nadie más la tiene en la familia y soy de origen itálico

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  10. Soy española ,yo también la tengo ,mis 8 tios y mi madre tambien ,mi bisabuela decia sus 8 hijos naceron con ese tiznajo ,mis dos hijos también la tienen y coincido somos muy morenos de piel ,pelo negro ,ojos oscuros y achinados

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