"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

domingo, 13 de febrero de 2011

El extraño lirio negro de Cortázar


Desde finales de enero podemos contemplar en algunos enclaves de matorral mediterráneo las flores de esta extraña planta bulbosa. El Hermodactylus tuberosum o Lirio sombrío es una iridácea mediterránea poco abundante pese que su distribución abarca desde el este de la Península Ibérica hasta Turquía. Con curiosos tallos de sección cuadrangular y una flor de tonos verdosos y negros, es una especie que no pasa desapercibida.

En su complejísima obra "62 Modelo para armar" - nacida precisamente del capítulo 62 de "Rayuela"-, Julio Cortázar hace mención de forma críptica y enigmática a esta planta. En esta novela, varios inquietantes y nebulosos personajes divagan hasta extremos increíbles sobre el posible significado de la aparición en un cuadro de un tal Dr. Daniel Lysons, de una flor de Hermodactylus.


Cuadro del Dr. Daniel Lysons con una flor de Hermodactylus en la mano.

miércoles, 2 de febrero de 2011

El país de la canela

Río Napo en la amazonía ecuatoriana.

"Nosotros en la selva necesitamos armaduras, cascos, viseras y miles de cuidados, para protegernos de los insectos, de las plagas, del agua y del aire. Vemos amenazas en todo: serpientes, peces, púas del tronco de los árboles, ponzoña de las orugas vellosas, y hasta el color de los sapos diminutos de los estanques; pero a la vez comprobamos que los indios se mueven desnudos por esa misma selva, se lanzan a sus ríos devoradores y salen intactos de ellos, parecen tener el secreto para que la selva los respete y los salve.
No es que la selva los ame, no es que la selva sepa que existen, más bien lo contrario: que todos procuran no ser sentidos por ella. Se desplazan de un sitio a otro, no derriban los árboles, no construyen ciudades, no luchan contra la poderosa voluntad de la selva sino que se acomodan, respiran a su ritmo, son ramas entre las ramas y peces entre los peces, son plumas en el aire y pericos ligeros en la maraña, son lagartos voladores, jaguares que hablan y dantas que ríen.
La selva los acepta porque son la selva, pero nosotros no podremos ser la selva jamás".

Fragmento de "El país de la canela", obra del colombiano William Ospina en el que, por boca de uno de los participantes en la expedición, se relata la increíble odisea de Francisco de Orellana (nacido en Trujillo hace hoy 500 años) al descubrir y recorrer el río Amazonas, aventura que jamás había realizado ningún hombre blanco.