"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

domingo, 24 de abril de 2011

ANTROPOCENO


Cuando el Nobel Paul Crutzen acuñó en el año 2000 la palabra Antropoceno para denominar el actual peródo geológico, numerosos científicos lo tacharon de antropocentrista, por suponer que nuestra especie puede, por sí sola, dar lugar a un período geológico. Pero poco a poco el término fue siendo aceptado y hoy el fin del Holoceno y el inicio del Antropoceno ya se estudia en las universidades como algo poco susceptible de ser discutido.

jueves, 21 de abril de 2011

La increíble Raflesia


Hacen su aparición en esta época del año a los pies de distintas especies de jara, emergiendo de la tierra con su forma de piña esférica de color rojo vivo. A pesar de su escaso tamaño, es difícil que pase desapercibida, sobre todo cuando abre sus flores de un color amarillo intenso. Es la Cytinus hypocistis, una extraña y fascinante planta ibérica que carece de tallo, de hojas y de clorofila.

miércoles, 20 de abril de 2011

Orquídea fantasma

Orquídea fantasma (Polyrrhiza lindenii)


"Cada orquídea se parece a un determinado insecto, así que el insecto se siente atraído por esa flor, su doble, su alma gemela, y no hay un anhelo mayor para el que hacerle el amor.

Cuando el insecto se aleja, divisa otra flor alma gemela y le hace el amor, polinizandola, y ni la flor ni el insecto entenderán jamás el significado de este acto de amor, pero ¿cómo van a saber ellos que gracias a su danza el mundo sigue girando?"


(De la película "El ladrón de orquídeas" - Spike Jonce, 2002-, basada en el libro homónimo de Susan Orlean)

lunes, 18 de abril de 2011

EXPLOSIÓN CÁMBRICA: LA EDAD DORADA DE LA VIDA


Los litorales cámbricos de las plataformas continentales, donde se desarrolló y diversificó la vida hasta extremos sin precedentes, debieron de ser muy parecidos al de la foto. Curiosamente coincide con el arquetipo que los seres humanos tenemos en el subconsciente de un lugar paradisíaco, cuando no debería de ser así, pues no se trata del hábitat de ningún primate, no existe ninguna fuente de alimento fácil y no abundan los refugios en los que guarecerse. ¿Se tratará de un recuerdo relíctico en nuestra memoria genética, como seres que somos surgidos gracias a la explosión cámbrica?

jueves, 7 de abril de 2011

SABIDURÍA

(Cetonia aurata sobre flor de jara pringosa)

"Observar la naturaleza, estudiar sus productos, buscar las relaciones generales y particulares que han ido imprimiendo en sus caracteres y, finalmente, intentar comprender el orden que hace imperar por todas partes, así como su funcionamiento, sus leyes y los medios infinitamente variados que emplea para dar lugar á este orden, es, desde mi punto de vista, ponerse en camino de adquirir los únicos conocimientos positivos que se encuentran a nuestra disposición, los únicos, por otra parte, que pueden sernos verdaderamente útiles y al mismo tiempo nos pueden proporcionar las satisfacciones más dulces y limpias capaces de aliviarnos de las inevitables penas de la vida."

Jean-Baptiste Lamarck, Filosofía Zoológica

martes, 5 de abril de 2011

GRANDEZA

Aquenio de Scabiosa stellata


"Hay grandeza en esta concepción de que la vida, con sus diferentes fuerzas, ha sido alentada en un corto número de formas o en una sola, y que, mientras este planeta ha ido gitando según la constante ley de la gravitación, se han desarrollado y se están desarrollando, a partir de un principio tan sencillo, infinidad de formas, las más bellas y portentosas."


Párrafo final de El Origen de las especies, de Charles Darwin

lunes, 4 de abril de 2011

Las hormigas suicidas


Casi ha caído la noche y la colonia de hormigas ha cesado su ajetreo diario y se encuentra descansando. Todos los miembros de la colonia están inactivos en el interior del hormiguero al resguardo de las temperaturas nocturnas. Todos menos uno. Se trata de una hormiga que, solitaria e ignorando el comportamiento de su especie, vuelve a salir del hormiguero cuando todas sus compañeras están dentro. Se dirige sin titubear y decidida a un punto concreto, a la base de una hierba determinada por la que trepará hasta llegar al extremo más alto de una brizna. Allí se aferra con sus mandíbulas y permanecerá inmóvil toda la noche y hasta después del amanecer. Antes de que el sol comience a calentar, la hormiga bajará al suelo y se dirigirá de nuevo al hormiguero, reincorporándose a la rutina habitual de la colonia, sin que nada haga sospechar sus extraños hábitos nocturnos. Al ocaso siguiente vuelve a repetir su comportamiento y, como una hormiga zombi dirigida por un misterioso impulso, llevará a cabo el insólito ritual de nuevo. Y así, tarde tras tarde, nuestra hormiga repetirá una y otra vez su insólita excursión nocturna. Hasta que una mañana, aferrada su brizna de hierba, acaba sus días engullida inadvertidamente por una vaca. Tal comportamiento tiene, evidentemente, una explicación y esta es tan asombrosa que, sin duda podemos definirla como uno de los fenómenos más fascinantes del reino animal. La hormiga suicida sólo es la involuntaria actriz secundaria de uno de los tres capítulos de una impresionante historia, la del Dicrocoelium dendriticum. Se trata de un parásito cuyo ciclo vital es “heteroxeno”, es decir, que para completar su desarrollo necesita más de un huésped. En este caso es “triheteroxeno” porque el Dicrocoelium necesitará tres huéspedes de especies distintas para completar su trepidante ciclo.

No es un óleo dadaísta. Es el increíble Dicrocoelium dendriticum

Los ejemplares adultos, habitantes del sistema digestivo y el hígado de un rumiante, normalmente una vaca, depositan sus huevos en el tracto digestivo, con lo que acaban esparcidos por el campo junto con las heces. Estos huevos microscópicos, adheridos a la vegetación, tienen unas posibilidades más que probables de ser ingeridos involuntariamente por otro herbívoro mucho más pequeño que la vaca: El caracol. Cuando un caracol, principalmente del género Helix, engulle los huevos del parásito, se convierte en su nuevo hospedador. Las larvas – llamadas miracidios- eclosionan en el aparato digestivo del caracol y atraviesan sus tejidos para alojarse en ellos y efectuar varios cambios en su ciclo vital. En un momento dado, los miracidios han ido evolucionando hasta convertirse en organismos totalmente distintos y también microscópicos–llamados cercarias- que se alojan en las glándulas que segregan el moco del caracol. Y es entonces cuando abandonan nuevamente a su huésped mezclados con el moco el rastro de moco que deja el molusco a su paso. Esa baba es rica en azúcares, por lo que habitualmente las hormigas se alimentan de ella, tomando forma así el impresionante bucle evolutivo que hace que el Dicrocoelium pase ahora al organismo del insecto.



Las hormigas suelen alimentarse en ocasiones de la segregación que expulsan los caracoles al desplazarse, pues es rica en azúcares. Este hábito une dos eslabones imprescindibles en el ciclo vital del Dicrocoelium


Primero lo hace infectando su intestino, pero poco después pasa a sus ganglios nerviosos, el cerebro de la hormiga - adquiriendo ahora el nombre de metacercarias- donde “abduce” al pequeño animal modificando completamente su comportamiento. La hormiga es gobernada a voluntad por el parásito, dirigiéndose de forma suicida cada día hacia aquellos lugares en los que pueda ser ingerida por un rumiante. Y lo hace a una hora tal, que permanezca en la hierba cuando los grandes herbívoros están más activos – al amanecer- y evitando permanecer en ella durante las horas de más insolación, lo que supondría la muerte de la hormiga y la de su polizón.

Una vaca paciendo no suele sopechar que en cualquier momento puede estar engullendo a una hormiga suicida... y dando lugar a otra generación de parásitos en su propio intestino.

Sobre la forma en que este parásito puede tomar el control de las acciones de un ser vivo e inducirle a una conducta suicida, realiza una disertación el filósofo Daniel Dennet comparándola de forma espeluznante con los seres humanos parasitados por ideas potencialmente suicidas – ideas políticas, religiosas, etc.,…- introducidas en nuestras mentes. Una vez ingeridas hormiga y parásito por la vaca, el segundo se desplaza hasta el hígado de su hospedador definitivo, donde alcanzará la fase adulta. A través del conducto biliar del bóvido irá liberando a lo largo de su vida miles de huevos que se mezclarán con sus heces y que darán lugar a un nuevo ciclo. Un ciclo fascinante y rocambolesco con el que la evolución ha dotado al parásito de un insospechado camino para pasar de una vaca a otra, implicando para ello a tres especies completamente distintas.

viernes, 1 de abril de 2011

Los vigías del árbol mágico.


Justo donde se mezclan el bosque domesticado más antiguo del mundo, la dehesa, y el alcornocal que crece en la ladera de umbría, permanece desde hace mucho tiempo el árbol mágico. Con hoja de encina, aunque no encina; porte de alcornoque, aunque tampoco alcornoque; corteza de roble y fruto de quejigo. Es el extraño Mesto ("misto" en castellano antiguo), el escaso cruce entre la encina y el alcornoque, dotado desde la noche de los tiempos de propiedades mágicas y curativas, considerado por las culturas prerromanas como árbol totémico y aún hoy, gozador de un profundo respeto por parte de las gentes del campo. Y precisamente en la horquilla del mesto, en el carcomido hueco dejado por la que fue una de las tres grandes ramas del árbol, se afianza una vieja amistad. Como cada primavera, el fantasma de los crepúsculos y amaneceres ibéricos, el Cárabo (Strix aluco sylvatica) ha convertido el hueco del árbol sagrado en su baluarte, en el que se da cita con su pareja y en el que vigilan su tesoro más valioso: 3 ó 4 huevos depositados sobre la capa de serrín descompuesto que, para mediados de este mes, habrán dado lugar a la pequeña prole cubierta de níveo plumón. La pareja está dispuesta a defender su tesoro hasta las últimas consecuencias, siendo legendaria la fiereza de los cárabos cuando se encuentran en el nido, no dudando en atacar a quien ose ultrajarlo, sea culebra, gineta o humano. El concierto vespertino de los cárabos ya delata cambios, delata que algo pasa en el viejo mesto, pues han cambiado su habitual y calmoso "uhuuú-uuúh", por una especie de seco y enérgico "kiuiík". Y es que, durante la época de amores y de nidificación, los habitantes del mesto cambian su reclamo, como queriendo dejar claro el torrente de energía que poseen para afrontar la dura etapa que les espera. Durante los próximos dos o tres meses el mesto será un frenético ir y venir de los dos silenciosos cazadores, llevando al tosco nido ranas, ratones, alacranes cebolleros, musarañas, escolopendras, gorriones,... y un sinfín de pequeños habitantes de los cazaderos que rodean al mesto y que harán posible que los pollos salgan adelante. A mediados de verano, aún sin su mimético plumaje de adultos, los pequeños cárabos abandonarán el árbol protector y poco después se convertirán, como sus padres, en silenciosos fantasmas de los encinares y alcornocales atardecidos.

Posiblemente alguna primavera, uno de ellos, herede la morada en la horquilla del árbol mágico