"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

miércoles, 17 de agosto de 2011

El pájaro de los crepúsculos.




Chotacabras pardo (Caprimulgus ruficollis), oculto entre la hojarasca gracias a su increíble plumaje.


"¿Para qué sirve la vida si el hombre no puede escuchar el grito solitario del chotacabras ni las discusiones nocturnas de las ranas al borde de un estanque?"


Así se expresaba el Jefe indio Seattle en su archiconocida carta al gran jefe blanco de Washington. Si hace poco centrábamos nuestra atención en la fascinante polilla crepuscular, hoy lo hacemos en otro morador de esas mágicas horas del ocaso en las que el día ya no existe pero la noche aún no se ha afianzado.

jueves, 4 de agosto de 2011

Breve historia de un rayo de sol en la amazonía

Luz solar filtrada en el suelo de la selva inundada o igapó


"Viaja, varios minutos, por el vacío. Cae, casi vertical, en la atmósfera. Se cuela, entre la nubes, cerca del Ecuador. Acierta, en el bosque, con la única línea recta que burla todas las hojas y todas las ramas. Entra, en el agua, al pie de un árbol. Se sumerge, oblicua, entre las raíces góticas y, se posa, por fin, en el lecho blando de hojas.
Es una débil mancha de luz en el fondo del igapó."


("Sale del Sol" de la obra "Amazonia, ilusiones ilustradas", de Jorge Wagensberg)