"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

domingo, 22 de enero de 2012

GÖRAN LUNDIN



En un invierno insólitamente seco, las dehesas extremeñas se debaten entre madrugadas de escarcha y tardes casi primaverales que endurecen el suelo y entumecen los pastos y siembras. Posiblemente ello empuje este año a las grullas a abandonar un poco antes sus zonas de invernada y, aunque aún queda tiempo para el momento de la partida, ya parecen mostrarse inquietas.
Tras una larga singladura repetida una y otra vez cada fin de invierno desde hace cientos de miles de años, entre última semana de marzo y la primera de abril arribarán al lago Hornborga, como primera escala en tierras suecas antes de dispersarse por sus lugares de cría en toda la región escandinava. Y como cada año, los bandos de grullas serán recibidos por una población que las considera emisarias de la primavera y símbolo de buenos augurios. Las muestras de hospitalidad en forma de alimento esparcido a la vera del lago o de cientos de personas que acuden puntualmente cada año a la cita para dar la bienvenida a las viajeras, contrasta con el trato dispensado en las tierras del sur, donde hasta hace bien poco se quemaban neumáticos o se disparaban cohetes para ahuyentar a las aves de los sembrados y montaneras. Pero este año, aunque las grullas no lo perciban – o sí- habrá un telescopio menos observándolas en Hornborga. Un telescopio de alguien que llevaba muchas décadas siguiendo a esta especie, empeñado en conocerla profundamente y en contagiar en el sur la fascinación y respeto que por ellas sienten en el norte.

Este mes de enero murió Göran Lundin, grullero empedernido en cuya trayectoria tuvimos el privilegio de cruzarnos el compañero Luis Salguero y quien esto escribe. A menudo visitaba los cuarteles invernales y con su imponente, aunque afable estampa nórdica, seguía a las grullas invernantes por las dehesas extremeñas a la vez que, poco a poco, iba sembrando su legado.

En los solitarios claros de la tundra, cerca del círculo polar ártico, discípulos de Göran tomarán su relevo y escrutarán cada año los cenagales buscando los nidos de las esquivas grullas para anillarlas, para estudiarlas, para conservarlas,… Y a miles de kilómetros, desde este invierno, una pequeña encina crecerá en alguna dehesa extremeña. Plantada en memoria del gran Göran Lundin, posiblemente algún día sus frutos sirvan de alimento a las grullas a las que dedicó su vida.

2 comentarios:

  1. "Göran" es una variante medieval sueca que proviene del griego "Γεώργιος" (Georgios, que en español dio "Jorge") que a su vez viene de una adjetivación de "γῆ" (gē, “tierra”) y "ἔργον" (érgon, “trabajo”), o sea, significa "el que trabaja la tierra". Por su parte, es muy posible que Lundin sea también una forma del nórdico antiguo, pues en las lenguas nórdicas más conservadoras, el islandés y el feroés (que han cambiado tan poco que pueden leer las antiguas sagas prácticamente como quien se lee el periódico), “lundin” y “lundinn” respectivamente significan ambas "el frailecillo" (las terminaciones "-in" e "inn" son el artículo determinado "el"). De hecho, en sueco ha cambiado un poco pero la palabra sigue ahí: "frailecillo" = “lunnefågel” (“fågel” significa "pájaro").
    El frailecillo, Fratercula arctica, literalmente La hermanita ártica (o sea, de la zona de la Osa [mayor y menor)... el femenino es porque las aves en latín suelen serlo.
    Se nos fue un hermano ártico trabajador de la Tierra pero, igual que la bellota plantada, su trabajo ya ha enraizado en otros y ahí sigue: vivo.

    ResponderEliminar
  2. Impresionante comentario sobre el gran Göran Lundin. Un saludo Nacho.

    ResponderEliminar