"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

sábado, 25 de febrero de 2012

La selva de las palmeras andantes








De entre todos los ecosistemas mágicos que se encuentran a lo largo y ancho del planeta, sin duda uno de los primeros puestos lo ocupa el Igapó sudamericano, selva pantanosa de aguas negras, misterioso bosque tropical inundado, morada de seres increíbles muchos de los cuales no nos han desvelado aún sus secretos o, simplemente, no han sido descubiertos por la ciencia.
Este universo pantanoso y sumido en la eterna penumbra de una de las bóvedas forestales más ricas del planeta es tremendamente hostil para los humanos, a la vez que fuente de una fascinación que da lugar a infinitas leyendas. Entre sus confusas sombras habitan jaguares negros como la noche, caracoles gigantes, anacondas con siglos de edad, hongos luminiscentes, mariposas transparentes,... Y palmeras andantes. El problema - y el milagro- surge cuando la leyenda se solapa con la realidad.







La Socratea exorrhiza es una palmera de fuste esbelto que aparece de repente entre los árboles de la selva inundada y que es reconocible fácilmente por los "zancos" sobre los que crece. Se trata de las llamadas raíces fúlcreas, que le facilitan la absorción se oxígeno en un terreno sumergido y le aportan estabilidad en un substrato a menudo poco sólido. Estas raíces están protegidas por numerosas espinas, por lo que son utilizadas por las comunidades indígenas para rallar las raíces de yuca y hacer el casabe. Pero lo realmente increíble de esta palmera, un caso único entre las plantas, es su capacidad para andar en su sentido literal, concretamente para andar en busca de algo tan valioso y escaso en la selva como la luz solar. En efecto, la base del tronco de la Socratea produce nuevas raíces en la zona más iluminada, mientras que en la más sombreada estas van muriendo. Ello, unido a un continuo proceso de regeneración de tejidos en esa zona del tallo, y a un complejo sistema de tensiones y distensiones en las raíces, hace que la palmera se desplace a razón de un metro al año hacia la zona más iluminada de sus alrededores. Así, si debido a la desaparición de un gran árbol, aparece un claro en la selva, las palmeras andantes cercanas se desplazarán lentamente hacia él, buscando un lugar privilegiado donde reciba más radiación.




Socratea en plena "marcha"







Esta Socratea ha logrado su objetivo: Anclarse en un luminoso claro en medio de la sombría selva.



Puede ocurrir en cualquier lugar del planeta, pero es en quizás en las selvas donde un naturalista puede con más facilidad se consciente de hasta qué punto la explosión de formas de vida da lugar a acontecimientos absolutamente inverosímiles. Tanto, como palmeras que vagan por las selvas inundadas en busca de un rayo de sol.

1 comentario:

  1. Que bueno Manolo. Está claro que aquí el que no corre vuela

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