"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

martes, 1 de mayo de 2012

El loro de Humboldt y las lenguas perdidas

 Alexander Von Humboldt y el botánico Aimé Bonpland, con el volcán Chimborazo al fondo,
en su "Viaje a las regiones equinocciales del nuevo mundo"

Cuando el naturalista de cabecera de esta bitácora, Alexander Von Homboldt, a principios del año 1800 logró adentrarse en el territorio de los Atures, en la actual Venezuela, no sabía que le esperaba una desagradable sorpresa.
Los Atures eran una tribu guerrera cuyos territorios se extendían por la orilla izquierda del Orinoco y a la que el naturalista berlinés quiso estudiar para ampliar los escasos datos etnográficos y lingüísticos que se disponían de aquella cultura. Sus esfuerzos fueron vanos pues los Caribes, etnia que se había mostrado belicosa con los Atures desde tiempos inmemoriales, había invadido sus territorios, aniquilado a toda su población y borrado del mapa su cultura.
Todas las pesquisas fueron vanas y Humboldt no encontró ni un solo rastro de una cultura que acababa de desaparecer completamente. De hecho, para cuando el naturalista llegó a la zona, no sobrevivía ni una sola persona que conociese la lengua que hablaban los Atures. Pero, en medio de la catástrofe, un hallazgo fue a aportar un pequeño rayo de luz. En una de las comunidades Caribes mantenían un viejo loro casi desplumado que, anteriormente, había pertenecido a una familia Atur. Y que, ante la sorpresa de Humboldt, repetía una y otra vez palabras en la lengua que había escuchado durante toda su vida. Innumerables horas de trabajo meticuloso con el pájaro, sumados a una larga labor de transcripciones y a sus extraordinarios conocimientos antropológicos y lingüísticos, dieron como resultado un listado de 40 vocablos que nadie en el planeta sabía ni sabrá nunca qué significan. Parece poco, pero es todo lo que queda de una cultura que, posiblemente, tardase decenas de miles de años en evolucionar, tomar forma, florecer y alcanzar el grado de complejidad que tenía cuando desapareció para siempre. Hoy, el legado de aquel viejo loro, es todo cuanto queda del universo Atur. Algo más de un siglo después, en 1920, la lengua de los Caribes, desplazada por otras etnias y, sobre todo, por los colonizadores europeos, también desapareció para siempre.


Niña indígena de la cuenca del Orinoco, con un loro.
 Su pueblo es descendiente de los Caribes que borraron de la faz de la Tierra el idioma Atur.
Y la propia lengua Caribe se extinguió hacia 1920.


   Otro retazo de una lengua perdida y desconocida fue hallado en 2008 al norte de Perú (en la Iglesia de Magdalena de Cao Viejo), cuando excavando en las ruinas de lo que debió de ser una biblioteca o escritorio del siglo XVII, apareció un breve manuscrito en el que se traducían los números arábigos a un lenguaje misterioso nunca antes leído. Investigaciones posteriores concluyeron que se trataba del “Quinggam” (o "Lengua de los pescadores"), una lengua perdida derivada del Quechua y de la que sólo nos queda el pequeño documento y topónimos repartidos por el paisaje de todo el norte de Perú.

   Un caso extremo de dialecto al borde de una desaparición inminente es el de una variante de la lengua Zoque, antaño hablada por los indígenas de gran parte de Méjico y que hoy sólo conocen dos ancianos de una aldea al noreste del estado de Tabasco. Para darle un toque surrealista a la situación, se da la circunstancia de que los dos ancianos están enemistados entre sí y no se hablan desde hace años.

   Existen numerosos casos documentados de lenguas que desaparecen tras la muerte de su último depositario. Dolly Pentreath, muerta en 1777, última hablante del Cornuallés, lengua céltica de Gran Bretaña; Shanawdithit, o Nancy April, murió en 1829 siendo la última hablante del idioma Beothuk de Terranova; Truganini, fallecida en 1876, fue la última hablante del idioma de Tasmania; el barbero Tuone Udaina, muerto en 1898, fue la última persona que habló Dalmático, lengua románica de Croacia; Ishi ('Home'), muerto en 1916, fue el último hablante del Yana del Norte de California; Luisa Gastelumendi, que murió en la primera mitad del siglo pasado, fue la última hablante del Haush, lengua de la Tierra del Fuego; el pescador Ned Maddrell, que murió en 1974, fue el último hablante del Manx o Manés, idioma céltico de la Isla de Man; El escritor francés Armand Lunel, falleció en 1977, siendo el último hablante del Judeoprovenzal o Shuadit; Jinbilnggay o Alf Palmer, muerto en 1981, fue el último hablante del Warrungu, idioma de Australia; Jack Butler murió en 1986 siendo el último hablante del jiwarli, lengua australiana; el último hablante de Kamas, lengua urálica de Siberia, tenía 82 años en 1987; Rosalinda Nolásquez, muerta en 1987, fue al última hablante del Cupeñu, lengua de Perú; Topsy, muerto en 1990, fue el último hablante del Larrikiya  de Australia; el campesino turco Tevfik Esenç murió en 1992 siendo el último hablante del Ubykh, lengua del Cáucaso; Red Thundercloud, conocido también como Carlos Wéstez y muerto en 1996, fue el último hablante del Catauba, lengua sioux de Carolina; Maggie y Henry Yeren, fueron en el 2003 los últimos hablantes del Yuchi, lengua de Tennessee; en 2006 aún vivía a los 94 años el último hablante del Miwok, lengua del Norte de California; en el mismo 2006, el hablante más joven de la lengua Popoluca de Veracruz (México) tenía 70 años. En 2008 murió Marie Smith Jones, última hablante del Eyak, lengua de Alaska. Y Cristina Calderón Harvan, con más de 80 años, es la última hablante del Yagán o Yámana, idioma de la Tierra del Fuego.

Cristina Calderón, de Ushuaia, es la última persona hablante del Yámana, lengua con la que se comunicaron gran parte de los habitantes de Tierra de Fuego. Hace años que no puede comunicarse con nadie en su lengua y, cuando muera, con ella lo hará una forma de denominar al mundo.


   Actualmente existen en el planeta 4.764 lenguas distintas, de las cuales la mayoría se encuentran en grave peligro de desaparición, mientras que seis de ellas ven como cada año aumenta su número de hablantes en cientos de millones. Al igual que existen formas biológicas que no han soportado o no soportarán el avance iamparable de otras especies invasoras, también existen memes (como estas lenguas extintas o en vías de desaparición) que retroceden hasta desaperecer por completo. Cuando lo hacen, igual que cuando lo hacen las formas biológicas, lo hacen para siempre, tras milenios evolucionando y adaptándose a diversas circunstancias. Y ambos hechos son pérdidas irreversibles que nos conducen de forma inexorable a un planeta más homogéneo, más monocorde y más gris.


Lámina de Guacamayo Misterioso (Ara erythrura). Especie originaria de Jamaica y Martinica, extinta poco después de su descubrimiento, en 1800. Al igual que sucediese con la lengua de los Atures, de su paso por el mundo sólo queda un minúsculo e inconexo fragmento: esta lámina.

9 comentarios:

  1. conclusión....a más memos... menos memes.aretio.

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  2. Juan Pedro Viñuela Rodríguezmartes, 01 mayo, 2012

    El problema es que la eliminación de especies en la actualidad y la de los idiomas en la historia del hombre desde el neolítico, no es natural, sino de origen antrópico. Algo ha generado la evolución que la autdestruye, el Homo sapiens.

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  3. Más bien algo ha generado una historia muy concreta, y de la historia, y no de la naturaleza, vienen estos lodo. No sé.

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  4. Una de mis pasiones son las lenguas humanas.
    La destrucción de la variedad es siempre un fenómeno temporal pero los tiempos en los que nos movemos los humanos son menos que chispazos en algo tan grande como este universo de modo que para nosotros es definitiva y tenemos mucho que perder con nuestras "simplificaciones" biológicas y culturales. La mayor ausencia de variedad que se me ocurre a botepronto consiste en un universo que contuviera solo hidrógeno y cuyas leyes físicas no permitieran la transmutación de sus átomos en otros elementos. En un entorno así, tal universo no podría autopercibirse mesoscópicamente como hace este (y no solo a través del Homo sapiens).
    Tu post me ha emocionado mucho. Gracias.

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  5. Con tu permiso enlazaré esta entrada y publicaré parte de ella en mi blog http://www.yacoriki.blogspot.com.es/

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  6. Yo creo que las formas de comunicación a través de medios informáticos, que ya permiten traducciones muy rápidas entre los diferentes idiomas, se tenderán a generalizar y se irán perfeccionando. Así la necesidad de utilizar un "lenguaje universal" (inglés)tenderá a desaparecer y se potenciará el empleo de idiomas minoritarios.
    Además la desaparición de especies es un proceso natural e irreversible, que ha sucedido desde que existe vida sobre la Tierra. Sin esas desapariciones nosotros, los humanos, no estaríamos aquí. Y de nosotros quizás dependa el futuro de muchas de ellas si algún día llegamos a colonizar otros planetas.
    Saludos.

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  7. Muchas gracias por los comentarios. Y a Yacoriki, además, por tomar la entrada. Respecto a lo que apuntas, noon, no creo que los medios informáticos ni los sistemas de traducción rápida sean la salvación de los idiomas minoritarios. Si eso fuese así, desde que los programas de traducción se generalizaron, se hubiese parado la sangría cultural de lenguas que se pierden continuamente. Y la realidad es que el proceso se ha acelerado en los últimos 20 años. Humildemente creo que - y volviendo a establecer una analogía con las formas vivas- para que una lengua se mantenga viva, necesita de un hábitat. No tiene sentido mantenerlas en una vitrina - como especies en peligro de extinción, tras los barrotes de un zoo y sin hábitat fuera de ellos- sin que exista un pueblo que las hable, que sea consciente de su tesoro cultural y las mantenga en uso, vivas y evolucionando. Un saludo.

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    1. Sí. Yo también pienso así. Por desgracia muchas lenguas minoritarias ya han pasado el punto de no retorno. Siempre que haya suficiente documentación sobre una lengua (rara vez la hay) puede darse el poco frecuente caso de intentar resucitarla (como ocurrió con el hebreo o el córnico) pero ya no es lo mismo y, por lo general, desgraciadamente no es algo que cuente con muchas posibilidades de exito.

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