"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

viernes, 29 de noviembre de 2013

¡Al espíritu de Traste… al mejor perro para mí!




"Querido amigo…

El otoño ha anunciado tu partida. Te escribo estas palabras a modo de epitafio, con la sonrisa entristecida por el abrazo de la nostalgia. Desde el Bosquete de Oto, en nuestra huerta, te dedico estos renglones, bajo la sombra de las frondas verdes del laurel que tantas veces compartimos…bajo el techo de las hojas doradas del mimbre, aquel que plantamos un día de aquella ya lejana primavera.



Te escribo para decirte lo mucho que aprendí de ti… de tus enseñanzas como parte y maestro de la naturaleza, recordándome e ilustrándome de mi natural condición de animalidad; de las leyes no escritas que brotaban a tu paso;  de la felicidad compartida por los caminos inciertos de aguas y tierra, de piedras y  bosques.

            Hoy tampoco estás en la huerta, dormitando… abrazado por el sol  bajo la llama verde de los cipreses, que con sus imbricadas ramas… insisten en su empeño de alcanzar el infinito azul.

Hoy, recuerdo con gratitud Traste, cuando la luz dorada del fuego iluminaba tu rostro serenamente, y me hablabas bajo las noches estrelladas del firmamento del Ardila, en las playas del Tarayal. Allí,  donde la magia envuelve a los campos cuando el sol se pone; allí, donde las sombras de los seres que pueblan las fragas cenicientas, despiertan con la llegada de la luna, y que poco a poco, van cobrando vida entre los contraluces y siluetas de las sierras y majadas.

Cuantos rincones y lugares sagrados anduvimos. En ellos me enseñaste, que la verdad siempre se encuentra en la sencillez de las cosas, en la grandeza de lo pequeño. Hiciste de  mí un sorprendido aprendiz de las filosofías más elementales, e iniciaste mi búsqueda hacia el pensamiento de la virtud y de la razón.

En las orillas y riberas hablábamos de perros y hombres, en el lenguaje universal de los gestos y las miradas, aprendiendo así,  que son más importantes que las palabras, y que todo, se reduce al infinito de los ojos, porque cuando estos se cierran al dormir… se desvanece el mundo real y entonces… la vida se detiene, ¡bien por una  noche…bien eternamente!

Amigo mío, hoy te muestras ante mí, inexpresivo e inmóvil desde el silencio, en un puñado de  cenizas y huesecillos inanimados, como si ya no existieras. Dónde quedaron tus ojos de ámbar en los cuales descubrí los más profundos horizontes de la verdad, dónde quedaron tus aullidos y ecos de júbilo y felicidad. Te miro y me sonrío…te miro y entristezco…te miro y soy feliz otra vez.

            Fiel compañero…perro amigo, que de las flores con las que adornaste la corona de  mi conciencia… germinaron las semillas del árbol de la verdad, esparciendo por doquier los frutos maduros de la lealtad, de la inocencia y de la sinceridad.

Este otoño no estás, Traste. Hace unos días, en la sierra de la Osa, las setas y calamintas extrañadas y apenadas… juraron ser tus guardianas para siempre; los petirrojos y carboneros entonaron una preciosa melodía en tu memoria; y hasta la coqueta y púrpura peonía, entre los vetustos alcornoques, lloraba lágrimas de niebla… en el delirio sostenido  de los bosques otoñados.

Todos aquellos con quien compartiste algún viaje han preguntado por ti. Las náyades y potámides de las aguas prístinas, rumoreaban tu ausencia bajo el espejo de los fresnos. Han hablado con los raudos riachuelos del berrocal, y hasta alguna de ellas…cual ninfa, y sentada en la piedra de musgo de la cascada, lloraba a la melancolía que produce la espera desde el olvido.

En verdad te digo querido amigo, que el adiós no existe entre nosotros. Te digo hasta siempre, porque en el inexorable ciclo de la vida y la muerte…todos los seres que pueblan el mundo…vuelven a encontrarse".


"La felicidad no se vive… se recuerda" Oscar Levant.

Luis Miguel Pérez Mingorance. En el Bosquete de Oto. Otoño del 2013.

3 comentarios:

  1. Enternedor homenaje a tu amigo. Me ha gustado mucho tu escrito.

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  2. Me ha emocionado. Grande.
    Ellos se lo merecen.

    Un saludo

    Maite

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  3. Preciosas palabras para quien lo entrego todo.

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