"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

martes, 20 de agosto de 2013

El silencio creador de bosques



 El sorpresivo y repentino canto del mirlo entre las zarzas,  el chisteo de la curruca y el canto aflautado de la oropéndola;  el escandaloso arrendajo en la lejanía y el martilleo del pico picapinos en algún tronco no más cercano; el reclamo monótono de los grillos, los alacranes cebolleros y las cigarras; las castañas caen a ráfagas, la hojarasca crepita, las tensiones de los viejos fustes rechinan con su cimbra y las ramas murmuran con el viento; el zorro grita todo lo alto que le es posible delimitando su pequeño reino, el corzo ladra, las ranas intentan atraer consorte mediante su reclamo -a la vez que delatan la situación de la pequeña charca- y desde la vaguada llega la berrea del venado desafiando a sus competidores;