"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

martes, 28 de enero de 2014

ACOSO AL ZORRO


   Se trataba de una tarde que condensaba perfectamente lo que venía siendo aquel noviembre, ligeramente ventoso y agradablemente lluvioso. Pero la llovizna comenzaba a cobrar importancia y, a medida que se convertía en aguacero, iba abandonando la idea de proseguir con la incursión para recolectar madroños y me invitaba a buscar algún refugio. Y el único cercano era el saliente de cuarcitas que corona la umbría y que, sin duda ya sirvió de abrigo durante miles de años a personas con pocas ganas de empaparse con la lluvia. Pero no sólo a personas…

viernes, 10 de enero de 2014

La muchacha que dibujaba bichos

 
Oruga de Macaón (Pailio machaon) sobre su planta hospedadora, el Hinojo (Foeniculum vulgare)

   La historia de la ciencia está llena de nombres propios de aquellos que, siguiendo los pasos que la razón y la evidencia le dictaban, hicieron caso omiso de lo que la ortodoxia daba por sentado cambiando así el rumbo del conocimiento humano. Algunas de esas personas no sólo se rebelaron frente a los dogmas científicos de su época, sino que – algo mucho más difícil- también lo hicieron a los preceptos sociales y tomaron la determinación dirigir su vida con sus propios criterios. Quizás por tal atrevimiento, es frecuente que los pertenecientes a este segundo grupo no alcanzasen la notoriedad que merecían sus brillantes logros científicos. Tal es el caso de una increíble mujer de historia vital extraordinaria que se resistió al designio que le tenía reservada la sociedad de su época.