"Cuando un naturalista se enamora de la naturaleza, ya nunca tendrá suficiente"

Sir David Attenborough

ACOSO AL ZORRO


   Se trataba de una tarde que condensaba perfectamente lo que venía siendo aquel noviembre, ligeramente ventoso y agradablemente lluvioso. Pero la llovizna comenzaba a cobrar importancia y, a medida que se convertía en aguacero, iba abandonando la idea de proseguir con la incursión para recolectar madroños y me invitaba a buscar algún refugio. Y el único cercano era el saliente de cuarcitas que corona la umbría y que, sin duda ya sirvió de abrigo durante miles de años a personas con pocas ganas de empaparse con la lluvia. Pero no sólo a personas…